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Una doula: cómo trabajan y cuánto cuesta contratarlas para parir

“Mi familia y mi pareja me veían insegura, con miedos y preocupada por el parto. Tras meditarlo decidí llamar a la doula de una amiga. Desde la primera cita con esta mujer, me abrí totalmente y conecté con ella contándole absolutamente todos mis miedos y de ahí comenzamos a trabajar en mis inseguridades, enfrentándome a ellas con su ayuda. Así, cuando el momento llegó, estaba liberada y totalmente preparada para que Iara, mi niña, llegara”, relata Laura Soriano en el portal Amamadoula.

Si se pudiera definir un parto ideal, seguramente habría miles de versiones entreveradas, pero probablemente un mismo denominador: que sea el momento más feliz de la vida de cada madre y padre que reciben a su bebé en brazos. En los últimos años, muchas eligen contratar a una doula para que esto suceda.

Doula, es una palabra de origen griego que se tradujo como “esclava” pero que luego mutó y ahora está asociada a una “una mujer que ha tenido hijos y se pone al servicio de otra mujer que va a parir, acompañándola durante el embarazo, el trabajo de parto, parto y puerperio”, según figura en Doulas de Argentina (DAR).

Los testimonios de quienes eligen esta compañía, siempre se parecen a este qu relató una mamá en el sitio Parimos: “Lautaro llegó el 2 de julio del 2017, sin anestesia y en la posición que sentí más cómoda (4 patas) a los 40 minutos de haber llegado al sanatorio. Siempre agradeceré a mi doula y al equipo médico”.

Aumento de demanda

“Según los reportes de la OMS la presencia continua de una persona de apoyo reduce la duración del trabajo de parto, la medicación para el dolor de parto, la cantidad de intervenciones médicas y disminuye el número de cesáreas -argumenta Cecilia Valentini, Doula, y directora de Cíclicas-. Además, las mujeres garantizan que sienten mayor satisfacción en la experiencia del parto, transitan el puerperio con menos angustia y suelen tener amamantamientos más prolongados. En ningún estudio realizado hasta el presente se encontró que la presencia de una doula pueda poner en peligro o dañar la salud de la mamá y del bebé”.

Por su parte, María Laura Cometta, del equipo que coordina la Red Argentina de Doulas, detalla los principales puntos del Código de ética: “Una Doula no se ocupa del aspecto clínico de la gestación, trabajo de parto y del parto, no toma decisiones por la mujer o su acompañante, ni debe imponer a la embarazada su propia preferencia acerca de cómo debe ser su parto o la crianza del bebé. Tampoco sustituye al equipo asistencial, sino que lo complementa”.

En el país hay 2 hospitales que cuentan con área de servicio de doulas: el Hospital de Morón y el Hospital Privado Austral (Pilar). De todas formas, el pedido de acompañamiento de una doula en el parto debe ser respetado en cualquier tipo de institución de acuerdo a la Ley de Parto Respetado (25.929) decreto 2035/2015, donde aclara que el acompañante es “una persona de la elección de la mujer”.

“Lamentablemente esto no se cumple en la mayoría de los lugares, aun presentando un plan de parto o invocando la ley 25.929”, afirma Cometta sin vueltas. “Todavía es algo excepcional que la doula acompañe ingresando a la institución”.

Diferentes voces
Desde la Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Buenos Aires (SOGIBA), su presidente, Eduardo Valenti, también director del Hospital Materno Infantil Ramón Sardá cuenta que “dentro del equipo de salud no las tenemos consideradas ya que no tienen estudios universitarios y los roles que generalmente tratan de cumplir son de acompañamiento y asesoramiento. Para nosotros esa tarea debe estar a cargo de las obstétricas, por eso desde la Maternidad Sardá tratamos de que el acompañamiento lo haga con un familiar o alguna persona de su confianza” -agrega Valenti-. De todas formas, si una mujer pide parir junto a una doula no lo impediríamos ya que está en todo su derecho”.

En una orilla más radical, Catalina Gerace, Licenciada en Obstetricia y presidente del Comité Científico de la Asociación Obstétrica Argentina (AOA) asegura que “surgieron por la ineficacia del sistema público”. “Hay pocas obstétricas porque en los hospitales no quieren ocupar una tercera o cuarta obstétrica, entonces surgen las doulas, una opción a la que no se le paga cargas sociales ni sueldo profesional, por eso algunos hospitales las prefieren”. Resalta antes de finalizar que “el rol de contención ya estaba contemplado dentro de las actividades de las obstétricas, quienes además podemos ocuparnos de intervenir médicamente en caso de que sea necesario. Para eso estudiamos cinco años y nos capacitamos profesionalmente”.

En cuanto al sistema público, Adriana Spinedi, licenciada en obstetricia (UBA) coincide en que “el problema mayor de las parteras reside en que suelen tener más de una mujer a su cargo”, por eso explica que “se nos dificulta contener quizás con un masaje o acompañar a darse una ducha, algo que en lo personal me encantaría hacer”. Sin embargo, lejos de estar molesta, considera que las doulas hacen “un gran aporte”. “En mi equipo de trabajo de parto planificado en el hogar, están presentes (las doulas) y para mí son de gran alivio, ya que me aseguran de alguna manera que la mujer embarazada estará contenida en todos los planos y a cada momento”. Su cierre es espectacular: “La verdadera soberana sobre el parto es la mujer y es ella quien decide en pleno derecho por quién quiere estar acompañada”.

Principales funciones de la doula
Brinda información y contención emocional para que la mujer llegue a su parto lo más consciente y serena posible. Para que disfrute de ese proceso, en definitiva.
Abraza, prepara un té, hace masajes, acompaña a una ducha, en definitiva, contiene y responde a las necesidades de la embarazada a cada momento.
Escucha dudas, angustias, ansiedades y miedos relacionados con el embarazo, parto y posparto y brinda respuestas con empatía.
Son lo mas parecido a una amiga de confianza.
No pueden intervenir médicamente (por ejemplo, hacer un tacto) Solo se encargan del aspecto emocional de la mujer.
Promueve la lactancia materna.
Brinda estrategias prácticas para el manejo del dolor.
¿Cuánto cuesta contratarlas?
Spinedi explica que “es un acuerdo personal entre la familia y la doula, no hay un valor estipulado”. Según Gerace, las doulas cobran “alrededor de 20 mil pesos”. La recomendación desde los círculos de doulas a las embarazadas es que “no se queden con dudas, que consulten varias alternativas y modalidades de intercambio ya que muchas hasta trabajamos ad honorem”. En las instituciones públicas, por su parte, el servicio es gratuito.

¿Cuándo llamar a una doula? Rocío López Serrot, doula de gestación, cuenta que “las familias pueden contactarnos cuando lo deseen”. “Muchas veces sucede que una mujer se entera que está embarazada y dentro de la elección del equipo médico que asistirá el nacimiento, está la doula. Algunas trabajan solo en el puerperio, otras acompañan duelos gestacionales y tratamientos de fertilización. ¿Y cuándo termina el trabajo? Cuando la familia, sobre todo la mujer, llega a un punto de cierre. Agrega López Serrot: “No existe un tiempo concreto. En mi caso que soy Puericultora, muchas veces se prolonga un poco más si existen dificultades con la lactancia. Cada relación es única e irrepetible, creo que final del acompañamiento es lento y amoroso”.

El debate ya está instalado, con una ley que desde el 2015 debe garantizar que cada mujer sea soberana de su parto y decida en condiciones normales por quién quiere ser acompañada y en qué lugar desea parir, ya sea una institución púbica, privada, o en el propio hogar.

La Nación