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Los primeros signos de envejecimiento de la piel

Las arrugas, pérdidas de volumen y densidad, sequedad, descamación, incluso las primeras manchas, son algunas de las manifestaciones que ofrece la piel a partir de la tercera década. Los hábitos de limpieza facial diarios son importantes

A los 30 años comienzan a manifestarse los primeros signos de envejecimiento cutáneo: aparecen líneas finas con incipiente pérdida de volumen y densidad. Las primeras arrugas suelen localizarse en los ángulos externos de los ojos (conocidas como “patas de gallo”).

También, pueden localizarse en las mejillas y en la frente donde se perciben como líneas horizontales generalmente desencadenadas por la expresión facial, mientras que las líneas verticales, de menor tamaño, entre las cejas están causadas por el fruncido de las mismas. Es frecuente que se noten cambios en la piel, tales como sequedad, descamación e incluso pueden aparecer las primeras manchas.

“A esta edad, el colágeno y la elastina de la piel, proteínas que la mantienen tersa, empiezan a degradarse más de prisa de lo que el cuerpo puede regenerarlas. En consecuencia, la piel puede empezar a parecer cansada y menos radiante, por lo que, desde edades tempranas, y con el adecuado seguimiento del médico dermatólogo, se deben adquirir los hábitos y pautas que permitan mantener a nuestra piel en equilibrio”, expresa la Dra. Mónica Maiolino, médica dermatóloga (MN 86.473, MP 444.334).

Es primordial incorporar el hábito de una limpieza facial diario. “Es una de las rutinas de belleza e higiene más antigua y conocidas por todos y sin embargo muchas veces no se le da la importancia que realmente necesita”, explica la profesional.

Para que los poros de la piel respiren, es preciso retirar todo tipo de residuos que la dermis pueda tener en su superficie. Se encuentran unas glándulas llamadas sebáceas que son las encargadas de lubricar la piel y el cabello. El exceso de sebo producido por las mismas sale al exterior a través de los poros, pero si estos están obstruidos el sebo queda atrapado en el interior produciendo los indeseados granitos.

“Hay que limpiar el rostro al menos dos veces por día: por la mañana para retirar restos de sudor y oleosidad generados mientras dormimos, y por la noche para quitar el maquillaje, el polvo, la contaminación del medio ambiente, etc. Cuando retiramos las células muertas que se encuentran en la superficie de nuestra piel favorecemos la regeneración celular. Esto retrasa la aparición de arrugas y líneas de expresión”, sostiene Maiolino.

“Usando el producto que más se adecue a tu tipo de piel por las mañanas y por las noches, junto a un masaje circular, vas a favorecer la renovación celular”, agrega.

Luego de la limpieza, es necesario aplicar los productos para la regeneración celular.

Diario Popular

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