Renunció el presidente de Petrobras tras las protestas de camioneros

San Pablo – El presidente de Petrobras, Pedro Parente, renunció al cargo luego de que su política de liberalización de precios fuera cuestionada por el gobierno de Michel Temer, que accedió a reducir el valor del gasoil tras 11 días de paralización de los camioneros contra los costos de la logística en Brasil.

La renuncia de Parente llega luego de la peor huelga que desabasteció al país por parte de los camioneros y empresas de transportes, que lograron restituir subsidios al gasoil y quebraron parte de la estrategia de precios libres vinculados al dólar y al mercado internacional que se había impuesto en Petrobras desde 2016.

Las acciones de la empresa estatal de capital abierto llegaron a caer 20 por ciento tras la decisión pero se dispararon las del frigorífico BRF, donde Parente puede asumir en breve.

“La huelga de los camioneros y sus graves consecuencias para la vida del país desencadenaron un intenso y a veces emocional debate sobre el origen de la crisis y pusieron en cuestionamiento la política de precios de Petrobras”, dijo Parente, recomendado para el cargo en la petrolera por el ex presidente Fernando Henrique Cardoso.

El dólar subió casi 1 por ciento cotizado a 3,76 reales, tras haberse devaluado 6,6 por ciento en mayo.

Temer evaluaba al sustituto de Parente luego de que esta semana cortó el presupuesto de salud y educación y de beneficios a las exportaciones para cubrir el costo de la caída del precio del gasoil reclamado por los camioneros.

La compañía informó en un comunicado que el nombramiento de un CEO interino será analizado por el Consejo de Administración de la compañía, aunque precisó que el resto de los miembros de la dirección ejecutiva no será alterado.

La protesta de los camioneros fue desatada por los continuos y fuertes aumentos del precio del combustible, que el gobierno finalmente acordó reducir y congelar hasta fin de año, mediante subsidios que le costarán al Estado unos 2.450 millones de dólares que saldrán del presupuesto de salud, educación y del fin de beneficios a las exportaciones.

La caída de Parente fue llamada como “intervención blanca” por parte del gobierno ya que desde el ala política del Ejecutivo y desde la oposición izquierdista se le había reclamado a Temer la caída del número 1 de Petrobras, un hombre de gran tránsito con el mercado, ex ministro del gobierno de Cardoso en los noventa.

La salida del cargo de Parente había sido reclamada por una huelga de tres días que hicieron los petroleros, parando todas las refinerías y oficinas de la empresa considerada la principal líder en producción en aguas profundas del mundo.

El coordinador de la Federación Única de los Petroleros (FUP), José María Rangel, celebró en un video: “Las manifestaciones de los camioneros, los verdaderos camioneros y de los petroleros lograron desnudar la fama de buen gestor de Pedro Parente”.

Y, consideró que la política de precios de Parente “está entregando” la empresa al capital internacional.

Parente asumió la presidencia de Petrobras el 1 de junio de 2016, en sustitución de Aldemir Bendine.

Meses después de su llegada al poder, la compañía comenzó a ajustar los precios del combustible diariamente, en base a la oscilación internacional, lo que ha provocado una escalada del diesel en los últimos meses debido a las turbulencias externas y a la fuerte devaluación del real.

El primero en la línea sucesoria, Rodrigo Maia, jefe de Diputados, del conservador Demócratas, lamentó la caída de Parente y pidió la continuidad de la liberación de precios sin subsidios, mientras que el titular del Senado, Eunicio Oliveira, dijo que la salida “interpreta un sentir de la sociedad”.

En su carta de renuncia, Parente dijo que su política quedó bajo cuestionamiento con el retorno de los subsidios al gasoil, como reclamaron los camioneros.

La caída de Parente le ofrece, según analistas, un flanco débil al gobierno de Temer para buscar credibilidad en los mercados, pero le reduce la presión en la calle,tras la huelga de camioneros autónomos que colocaron al país en el umbral del colapso, sin alimentos frescos ni combustibles.

El contenido político de la protesta estuvo dado porque muchos de los transportistas que pararon reclamaban la caída del gobierno, una intervención militar y hasta pedido de votos para el diputado Jair Bolsonaro, el candidato ultraderechista del Partido Social Liberal que tuvo que negar estar a favor de un golpe de Estado.

El caso de Parente también fue motivo de conversación en la celda de la sede de la Policía Federal en Curitiba entre el detenido ex presidente Luiz Inácio “Lula” da Silva y su ex ministra de Energía y ex mandataria, Dilma Rousseff.

Lula, quien será inscripto como candidato del Partido de los Trabajadores, “está indignado con la política de precios de Petrobras”, comentó Rousseff tras visitarlo en su lugar de detención.

“Esta gestión defendió el interés extranjero, favoreciendo a la importación de derivados y poniendo precios internacionales, cuando aquí la gente cobra en reales y no en dólares”, sostuvo Rousseff, quien aplicó en su gestión una política de subsidios para detener el avance de los precios al consumidor.

Precisamente Petrobras está en el centro de la escena del país en la Operación Lava Jato, por la cual Lula está condenado a 12 años y un mes de prisión porque el juez Sérgio Moro entendió que desvíos de la compañía en contratos sirvieron para pagarle con un departamento como soborno.

La Prensa

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