Salvini insiste en censar a los gitanos y provoca malestar en la coalición

La mano dura del nuevo ministro del Interior italiano, el ultraderechista Matteo Salvini, está generando un profundo malestar en el recién estrenado Gobierno italiano. Si los sectores más izquierdistas del Movimiento 5 Estrellas (M5E) ya vieron con estupor que Salvini cerrase los puertos a las oenegés que operan el Mediterráneo, su propuesta de crear un censo de las personas de etnia gitana en Italia ha sido la gota que ha colmado el vaso.

“Esto es demasiado. Supera todos los límites”, le dijo el lunes el primer ministro, Giuseppe Conte, según la prensa italiana.

El abogado, de visita oficial en Alemania, asistió frustrado a la última salida de Salvini, quien lanzó la controvertida propuesta de censar a los romaníes sin consultarlo con nadie en el Gobierno. “Hay que hacer un reconocimiento para ver quién, cómo, cuántos son”, explicó el liguista el lunes en una radio lombarda. Su idea es expulsar a los que estén en situación irregular, aunque “a los gitanos italianos, por desgracia, habrá que quedárselos”. La oleada de críticas de la oposición ensombreció el encuentro de Conte con la canciller alemana, Angela Merkel, y desvió toda la atención a la situación de los romaníes. Después, el primer ministro le obligó a recular. “Así no vamos a gobernar, debes rectificar”, le comunicó. Salvini matizó sus palabras, pero ayer seguía insistiendo en la polémica.

La mano dura de la Liga tiene resultados y en las últimas encuestas ya se impone como el primer partido italiano

“Censo de los gitanos nómadas y control del dinero público que se ha invertido. Si lo propone la izquierda está bien, si lo propongo yo es RACISMO. ¡No me rindo y sigo adelante!”, escribió el también vicepresidente en la que parece la nueva herramienta de divulgación del Gobierno, su cuenta de Facebook. Lo publicó junto a un artículo que recordaba que en el 2012 dos consejeros del Partido Demócrata recomendaron en un informe censar a las familias gitanas. Aunque no existen cifras oficiales, se cree que hay entre 120.000 y 180.000 personas de esta comunidad, la mayoría con nacionalidad italiana.

La cruzada de Salvini no es una sorpresa. En el programa aprobado por la Liga y el M5E ya proponían desmantelar los campos de romaníes, donde creen que viven 40.000 personas. Pero esta vez, sus socios de coalición han decidido hablar en voz alta y tachar la idea de inconstitucional. “Si una cosa no entra dentro de la Constitución, no se puede hacer –dijo el líder grillino, Luigi Di Maio– Nuestra prioridad son los italianos que no pueden comer”.

En Italia, un censo de este tipo trae muy malos recuerdos. Estos días, todo el mundo habla de las leyes raciales que impulsó en 1938 Benito Mussolini, que, como recordó la comunidad judía italiana, proponía crear categorías de ciudadanos y someterlos a políticas especiales sólo para ellos. En el 2008, el ministro del Interior de Silvio Berlusconi, el liguista Roberto Maroni, ya propuso tomar las huellas digitales a los niños romaníes, pero la propuesta fue bloqueada en instancias europeas.

Al M5E, que la Liga haya tomado la delantera en asuntos tan controvertidos como la inmigración o la minoría gitana no sólo le genera malestar ideológico. También frustración, al ver como la tolerancia cero de Salvini le da réditos electorales. Según el último sondeo de Swg para La7, si hoy hubiese elecciones, la Liga daría el sorpasso al movimiento de Luigi Di Maio y la ultraderecha se impondría como el primer partido italiano. Del 17% de los votos llegarían al 29,2%, mientras que los grillini bajarían del 32 al 29%. Salvini ya es el segundo líder político mejor valorado, sólo por detrás de Conte, y nadie comenta los esfuerzos que Di Maio está haciendo estos días para regular el trabajo de los repartidores de comida a domicilio. La estrategia de la propaganda en Italia puede no tener consecuencias políticas inmediatas, pero consigue tergiversar la agenda mediática y obtiene resultados.

Desembarco de 500 migrantes

El Aquarius, no, pero la nave Diciotti sí. Los 509 migrantes que esperaban en un barco de la Guardia Costera italiana después de ser rescatados en el Mediterráneo obtuvieron ayer el permiso para desembarcar en el puerto de Pozzallo, en Sicilia. No fue un camino fácil: la luz verde para un puerto italiano llegó después de que hayan pasado entre cinco y siete días en alta mar. De estos, 41 fueron salvados la semana pasada por el buque militar estadounidense Trenton, que les transbordó cuatro días después a la Diciotti. El resto fueron rescatados el viernes en distintas operaciones. En total, el buque de la guardia costera tenía a bordo a 523 personas, pero en los últimos días trasladaron a casos puntuales por razones médicas, aseguran fuentes de la guardia costera. También llevaban el cuerpo de un náufrago, mientras que los equipos de salvamento de Trenton vislumbraron doce cadáveres en el agua que no recuperaron. El desembarco responde a la intención de la Liga y el M5E de dejar atracar en Italia sólo a las naves militares italianas, y no a las oenegés con banderas extranjeras a las que a menudo han asociado con grupos delictivos.

La Vanguardia

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