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Fue a donar ropa y se encontró con la familia del asesino de su padre

Un hombre fue a donar ropa a una casa del distrito bonaerense de Ensenada, para transformar la realidad social en la zona y la vida lo sorprendió con una desagradable casualidad: era la de la familia del asesino de su papá.

Oscar Pérez tenía 60 años y estaba por jubilarse como repartidor de artículos de kiosco, cuando, el 21 de julio de 1998, bajó de su camioneta para entregar un pedido en El Dique y fue sorprendido poner un joven que lo asaltó. Si bien el hombre no se resistió en un momento y le entregó la billetera, el delincuente el delincuente le disparó a quemarropa en la cara y lo mató.

Esa situación marcó para siempre la vida de Pablo Pérez, hijo de la víctima, que tenía 28 años, al momento del homicidio.

Varios años después, “El Colo” Pérez decidió comenzar con amigos una cruzada solidaria para dar apoyo escolar en las villas y terminó fundando ” La Plata Solidaria”, una ONG que impulsa colectas para llevar alimentos, útiles y ropa a familias de la periferia.

El martes pasado, cuando se encontraba con su camioneta repartiendo donaciones en El Dique, Pablo Pérez sintió que el lugar le resultaba familiar. Enseguida se dio cuenta que estaba en la cuadra donde veinte años antes habían matado a su padre. Como no encontraba la dirección de la mujer a la que iba a llevarle la ayuda, revisó su Whatsapp y al ver su apellido pensó que “era demasiada casualidad”, pero no dijo nada.

Localizó a la señora, le entregó unas bolsas con ropa de abrigo para sus hijos y, tras intercambiar con ella unas pocas palabras, siguió camino hasta que unas cuadras más adelante ya no pudo aguantar más.

“¿Por casualidad sos algo de Javier Herrera”, preguntó el hombre a través de un mensaje de texto y sin pensarlo demasiado, apretó “enviar”. La respuesta de la mujer, con la que había estado charlando unos minutos antes, llegó en segundos . “Soy su hermana”, decía.

“Yo soy el hijo de Oscar Pérez: tu hermano asesinó a mi papá”, le escribió con frialdad el hombre, que estaba menos sorprendido por las vueltas de la vida que por su propia reacción.

Por alguna razón, que no terminaba de entender en ese momento, aquello no le despertó rencor, sino una extraña paz. Esta increíble historia, muestra la contracara de la violencia social en la provincia de Buenos Aires.

Crónica

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