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Pequeños relatores: cuando le toca a los chicos contar el horror de Nagasaki

Cada año, miles de personas viajan para visitar la escuela primaria Shiroyama en Japón. La escuela es tranquila y está escondida detrás de un muro de árboles verdes, pero 73 años atrás, 1.400 estudiantes y 28 profesores de Shiroyama murieron en el ataque de la bomba atómica en Nagasaki lanzada por Estados Unidos al fin de la Segunda Guerra Mundial. Ahora, la escuela es un monumento funcional donde los estudiantes ayudan a compartir las memorias del día trágico.

“La escuela primaria Shiroyama está situada más cerca a la zona cero del bombardeo que las otras escuelas primarias en Nagasaki”, explicó el director, Hiroaki Takemura, citado por el diario The Guardian añadiendo que el hipocentro de la bomba fue a 500 metros de la escuela. “Los sentimientos por la paz son muy fuertes acá”.

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