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Julia Ballario, la única pilota: “En la pista soy una más, con el mismo sacrificio que todos”

Desde hace más de 50 años, las mujeres luchan por el empoderamiento en el automovilismo, especialmente en el Turismo Carretera, donde las puertas no se abren fácilmente y la competencia es ardua e intensa.

El 19 de este mes se correrán los 1000 Kilómetros de Buenos Aires en el Autódromo Oscar y Juan Gálvez y la corredora cordobesa Julia Ballario será la única mujer en la grilla, invitada para la especial carrera de larga duración, por el neuquino Camilo Echevarría.

Ambos, junto a un tercer piloto, compartirán la conducción del Chevrolet preparado por el Alifraco Sport de Lanús. Un privilegio que fue perseguido desde hace bastante por la deportista, porque al principio no había sido autorizada por la Asociación de Corredores del Turismo Carretera, cuando iba a alistarse con Norberto Fontana.

“En una conversación de Walter Alifraco con mi novio, Hernán López, cuya empresa es sponsor de Norberto surgió la posibilidad. Con la propuesta para correr con él, pedí autorización a la ACTC, no me la dieron, y luego se confirmaron los otros pilotos de Fontana”, dice Ballario.

“A los quince días me llamó Camilo (Echevarría) para invitarme a compartir butaca y avisarme que había sido aceptada por la categoría con la condición de correr dos carreras en el TC Pista Mouras. Estoy super feliz que me hayan tenido en cuenta, sobre todo por la relación que tienen Hernán con Walter, que es muy buena. Esta chance es muy interesante”, se sinceró la conductora de 26 años con POPULAR.

Ballario tuvo que esforzarse en el TCPM para poder estar en la lista teceísta para los 1000 Km, pero más allá del esfuerzo reciente, tiene un interesante currículum que lo respalda todo: arrancó en su infancia en karting, siguió con la Fórmula Renault Plus, en 2011 disputó un par de competencias en el TCPM y Turismo Nacional, se instaló en el TC 2000.

Luego desembarcó en el Top Race y TR Series, donde ganó por primera vez en 2016 y se convirtió en la primera mujer en triunfar en dicha divisional. Hasta se desarrolló una temporada en los Estados Unidos para alistarse en la Pro Mazda, junto a los mejores del mundo.

De regreso en la Argentina se recibió de diseñadora gráfica en la Universidad y apostó por el todo al TRV6 con el sueño latente de algún día poder ingresar al TC. En momentos en que se busca naturalizar la presencia de la mujer en el deporte motor en nuestro país, ella derriba los prejuicios y acelera a fondo.

“No me fijo en eso, en la pista soy una más, con el mismo sacrificio que todos. Sumé mucha experiencia a lo largo de mi carrera y esta es otra prueba super importante. Tiene un significado muy especial para mi ser parte de los 1000 km por el hecho de correr en autos y venir en ascenso. No pasa por ser mujer, aunque hayan pasado 20 años sin una chica en el TC (la última fue Marisa Panagópulo). Trato de hacer lo mejor siempre desde el lado piloto, no desde el punto de vista de una dama”.

Para Julia, el próximo fin de semana de fierros tendrá un sabor distinto y contó: “Estar como piloto será muy especial para mi carrera deportiva ni hablar para mi familia, que está muy ansiosa. Correr en el TC no es una oportunidad de todos los días y la ansiedad me vendrá cuando suba por primera vez al auto en plena competencia”.

Por último, detalló en exclusiva cómo es su puesta a punto para tamaño compromiso: “Le metí muchísimas horas de gimnasio, mostrándolo en las redes sociales para que la gente vea cómo nos preparamos los pilotos en plan de una carrera. Son 1000 kilómetros y un montón de tiempo arriba del auto, algo poco habitual. Apunté a la parte aeróbica y al laburo con el cuello y espalda, que es lo que más se cansa. La prueba de butacas fue genial, quedé joya con la posición de Camilo”.

Diario Popular