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Para Francisco, no hay cuento chino

En otra jornada histórica para la Iglesia desde la llegada de Francisco al episcopado, el Vaticano y China alcanzaron un acuerdo provisional sobre el nombramiento de obispos. Se trata de un compromiso histórico tras estar sin relaciones diplomáticas desde 1951, cuando se produjo la excomunión por parte de Pío XII de dos obispos designados por Pekín, a lo que las autoridades chinas respondieron con la expulsión del nuncio apostólico.

China no reconoce al Papa y tiene su propia Iglesia Patriótica Católica desde 1949, cuando se estableció la República Popular. En China ocho millones de católicos están divididos entre quienes pertenecen a la Asociación Patriótica Católica, controlada por el gobierno, y quienes reconocen la autoridad del Papa y del Vaticano, la llamada “Iglesia clandestina”, que no está autorizada formalmente para ejercer en el país, aunque en muchos casos acuden a unas y otras parroquias indistintamente.

El gobierno de Pekín nombra los obispos sin el consentimiento del Vaticano, lo que viene provocando tensiones durante décadas. Los especialistas, a su vez, sostienen que difícil valorar el acuerdo al margen de la geopolítica, con Donald Trump imponiendo a Pekín un marco arancelario más agresivo que nunca pero al mismo tiempo continuando con un retraimiento gradual de Estados Unidos como potencia mundial en diversos ámbitos.

Las relaciones bilaterales entre una China en alza y el Vaticano registraron un cierto acercamiento desde el pontificado de Francisco. Ambas partes manifestaron en diversas ocasiones su voluntad de mejorar sus lazos y desde hace días había rumores de un acercamiento en este sentido.

El acuerdo, informó el Vaticano, “crea las condiciones para una colaboración más amplia a nivel bilateral”. Ambas partes comparten la voluntad de que “este acuerdo fomente un proceso de diálogo institucional fructífero y contribuya positivamente a la vida de la Iglesia Católica en China, al bien del pueblo chino y a la paz en el mundo”. Gracias a este compromiso los fieles chinos podrán tener obispos que estén “en comunión con Roma” pero al mismo tiempo reconocidos por las autoridades chinas.

El director de la oficina de prensa de la Santa Sede, Greg Burke, explicó que “este no es el final del proceso, sino que recién es el inicio”. “Se necesitó de un constante diálogo y en la escucha paciente por ambas partes, incluso cuando las personas tienen puntos de vista muy diferentes”, manifestó el funcionario a través de un comunicado.

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