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22 años cárcel a vigilador privado que mató a “arbolito”

Un vigilador privado fue condenado a 22 años de prisión por el asesinato de un “arbolito”, a quien tras citarlo a su vivienda en el barrio Monserrat de esta capital para una supuesta venta de divisas, lo mató y mantuvo oculto en un ropero durante semanas, hasta que el olor nauseabundo permitió descubrir el cadáver.

La condena contra Pablo Reyes, de 37 años, por el hecho registrado el 4 de octubre de 2016 en un departamento del cuarto piso del edificio de la calle Venezuela 1218, y que tuvo como víctima fatal a Nicolás Silva, la dictó el Tribunal Oral en lo Criminal 30.

En tanto, la mujer del vigilador y el padre del homicida fueron sobreseídos en el fallo dictado por los camaristas Luis María Rizzi, Marcela Mónica Rodríguez y Guillermo Enrique Friele.

Reyes, sentenciado por el crimen de Silva.
Reyes se mantuvo prófugo durante casi un mes y medio y fue detenido el 16 de noviembre de 2016 en un hotel del barrio de Balvanera, cuando intentaba suicidarse cortándose las venas y tras escribir una carta en la que admitía su responsabilidad en el crimen.

Tres días antes, su pareja, quien también vivía en el departamento de la calle Venezuela, había llamado al 911 para avisar que, advertida por el mal olor, había hallado el cuerpo de Silva cuando realizaba tareas de limpieza. Reyes se habría contactado con Silva en la vía pública, Florida y Sarmiento, donde éste realizaba su labor de compraventa de dólares y, conforme se denunció, con el engaño de que quería cambiar dólares pero desconfiaba hacerlo en otro lugar, concertó una reunión en su domicilio.

En esas circunstancias Reyes aprovechó un descuido para herir con un cuchillo al “arbolito” para sustraerle el dinero que había llevado consigo: 15.000 o 70.000 pesos, de acuerdo con las versiones obrantes en la causa. Luego, el agresor asfixió (esa fue la causa de la muerte según los peritos) al joven con sus manos y la correa del morral que lleva Silva para concretar la operación cambiaria y, tras cubrirlo con bolsas de residuos, ocultó el cuerpo en un ropero, cuyas puertas aseguró con un clavo.

Otra de las versiones evaluada por la fiscalía fue la de una discusión por cuestiones con estupefacientes, a partir de la sindicada adicción de Reyes a las drogas.

La mujer de Reyes, B.B.R., y el padre del homicida fueron sobreseídos, pero los camaristas Luis María Rizzi, Marcela Mónica Rodríguez y Guillermo Enrique Friele concluyeron sobre la responsabilidad penal del vigilador.

La fiscalía había solicitado que se condene por homicidio “criminis causa”, el que se comete para perpetrar otro delito, pero el tribunal rechazó esa agravante por insuficiencia de elementos probatorios.

Crónica

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