México rumbo a una nueva era con el izquierdista López Obrador

Conocido como AMLO por sus iniciales, triunfó abrumadoramente en las elecciones de julio pasado y su coalición, liderada por Morena, el partido que fundó hace cuatro años, obtuvo cómodas mayorías en el Congreso bicameral.

Fue la mayor victoria para cualquier presidente, y la primera para un izquierdista, desde que la alternancia democrática se produjo en México en 2000.

De lengua afilada y cabello cano, AMLO ocupará la silla presidencial por seis años en los que promete una “transformación” del país, aunque hasta ahora ha dado muy pocos detalles de cómo planea lograrlo.

La herencia de su impopular predecesor, Enrique Peña Nieto, incluye una corrupción endémica, la creciente violencia generada por los cárteles mexicanos de la droga y la caravana de 6.000 migrantes centroamericanos estacionada en la frontera de México con Estados Unidos.

Esto sin contar el campo minado que representa la relación con su poderoso vecino bajo la presidencia de Donald Trump.

López Obrador, de 65 años, promete una presidencia como ninguna en la historia de México para enfrentar crisis en múltiples flancos. Comprometido luchar contra la corrupción y gobernar con austeridad, ha renunciado a la lujosa residencia y avión presidenciales, así como a más de la mitad de su salario y al aparatoso cuerpo de seguridad que protege a los gobernantes mexicanos.

Pero sus críticos temen que su gobierno vire hacia el radicalismo y las tendencias autoritarias. El mundo de los negocios está particularmente nervioso, con la moneda y las acciones mexicanas depreciándose desde su elección.

“Seguimos en Palenque con nuestro amigos, alternando la escritura del discurso del sábado con la poesía de Nicolás Guillén, leída por Silvio. Lo compartimos”, comenta.

Sin embargo, el exalcalde de Ciudad de México no ha perdido popularidad, con 66% de respaldo, según una encuesta del diario El Financiero publicada este lunes. “Todavía tiene una luna de miel bastante romántica pero hay señales de que su apoyo se puede debilitar muy rápido”, dijo Duncan Wood, especialista en México del Wilson Center de Washington.

El futuro de la segunda economía latinoamericana es lo que genera mayor alerta y nerviosismo. AMLO ha intentado tranquilizar a los mercados prometiendo ser conservador y austero fiscalmente. Pero los cinco meses de transición han sido turbulentos.

La cancelación de la construcción de un nuevo aeropuerto para la capital, valuado en 13.000 millones de dólares, decidida mediante una cuestionada consulta popular, enfureció a los inversores. Además, iniciativas parlamentarias del oficialismo para recortar las comisiones bancarias o estatizar el sistema de pensiones hundieron a la bolsa, que ha perdido más de 12% desde la victoria de AMLO.

El banco central recortó este miércoles su previsión de crecimiento económico para 2019, citando incertidumbre sobre las políticas del nuevo gobierno.

Luego está la compleja relación con Trump. El estadounidense amenazó a la administración de Peña Nieto con hacer pagar a México la construcción de un muro fronterizo y lo arrinconó para renegociar el acuerdo comercial que ambos integran con Canadá, que finalmente será firmado un día antes de la juramentación de López Obrador.

Hasta ahora AMLO y Trump han tenido un buen inicio. El estadounidense dijo que tuvieron una “gran charla” después de su elección e incluso lo ha llamado “Juan Trump”, en un guiño de aprobación al estilo populista que comparten y a sus victorias desafiando al sistema.

Pero Trump ya presiona a López Obrador en el tema migratorio, insistiendo en un acuerdo para que aquellos indocumentados que buscan asilo en Estados Unidos permanezcan en México mientras procesan sus solicitudes.

Un día después de su investidura, el Canciller de AMLO, Marcelo Ebrard se reunirá con el secretario de Estado estadounidense Mike Pompeo en Washington para tratar el tema. “Las políticas que salen de Washington están poniendo a López Obrador en una situación muy dificultosa“, dice Pamela Starr, de la Universidad del Sur de California.

“Dicho esto, mientras que Trump ha vapuleado a la caravana migrante … nunca ha vapuleado a López Obrador. Eso me permite pensar que pontencialmente ambos podrían ser capaces de hallar una solución”, agrega.

Sin medidas concretas
Analistas políticos critican la vaguedad de los planes de AMLO. Pese a prometer un cambio radical, ha ofrecido muy pocas ideas de nuevas políticas para combatir los problemas críticos de corrupción, crimen y pobreza.

Para su exultante base de votantes, eso no parece importar. Por ahora. “Están comprándole las promesas”, dice el analista José Antonio Crespo.”Ha generado muchas expectativas y mucha gente se tarda en darse cuenta de quién es en realidad el gobernante”, concluye.

Fuente: Agencia de Noticias AFP-NA

Primera Edición

También podría gustarte