Subieron: harina, aceite y arroz

Como es costumbre y acompañando el alza del dólar, diversos empresarios de la alimentación remarcaron la semana pasada el aceite, la harina y el arroz el 5%, argumentando que están “atados” a la cotización de la divisa estadounidense. Los incrementos en esos tres bienes tan sensibles, adelantado por BAE Negocios, fue confirmado este domingo por fuentes del retail a Crónica.

Por una combinación de factores el pasado lunes, el dólar saltó 2,4% o $1,44 y se comercializó a $39,94. Así tocó un máximo diario desde que Guido Sandleris recaló en el Banco Central. De esta manera, el billete había acumulado la quinta suba consecutiva en bancos y agencias de la city porteña.

La remarcación de bienes tan sensibles como el aceite, harina y arroz resulta un “mazazo” a las expectativas oficiales que esperan una baja de la inflación y consecuentemente, de los precios finales para el consumidor. En un escenario donde se espera una inflación menor en noviembre, desde una de las cadenas dijeron a este medio que “siguen los aumentos. Estamos claramente en el escenario de estanflación y no vemos una salida cercana”.

Otras fuentes del retail señalaron que las empresas apuestan todavía por “mayor rentabilidad, a pesar de la baja en el consumo”, un contradictorio fenómeno que se observa muy especialmente en el mercado argentino. Luego del último trimestre de 2017 que tuvo un alza frente al año anterior por el cobro de incrementos en las paritarias, vino un período de caídas en el consumo.

“El gran problema es que la inflación de la canasta básica está muy por arriba de la general”, aportó una fuente privada. “En los supermercados, la situación es terminal porque los proveedores nos matan con los aumentos. Incluso en más de una cadena se habla de cierre de locales y despidos”, expresaron.

Sobre el comportamiento del consumidor, se repite la variante de los meses previos ya que “la gente compra en cantidades reducidas, aunque venga varias veces en el mes. Además, sigue comprando marcas más baratas”, señalaron. La industria alimentaria registró una fuerte caída en las ventas internas especialmente de la mano de las economías regionales.

Y además la utilización de la capacidad instalada está por debajo del 60%, es decir cinco puntos porcentuales menos que lo que se había registrado en el promedio de 2017.

Crónica

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