El capricho de Leo DiCaprio por el que pagó millones de dólares

Antojos, caprichos, aburrimiento. Ante tantos millones, algunos famosos de Hollywood no saben qué hacer con sus fortunas e invierten en insólitos objetos. Leo DiCaprio no es la excepción, pero… claro, debe tener cuidado para que no le pase lo que a Nicolas Cage: se comió su fortuna en gastos como compras de fósiles de dinosaurios.

DiCaprio anda por el mismo camino… Le gustan tanto los dinosaurios que rompió el chanchito para adquirir una obra de arte con huesos de estos extinguidos animalitos.

Sus dos talones de Aquiles son el arte y el medio ambiente. Y a tono con el fanatismo por lo primero, el actor compró una obra en el Art Basel de Miami. El capricho costó 2,5 millones de dólares.

Los organizadores de la feria confirmaron que el ganador de un Oscar se interesó a través de un asesor de arte en una pieza que se expone dentro de una exhibición llamada DeXtinction.

La pieza que llamó la atención de DiCaprio incluye esqueletos de 150 millones de años de edad de una madre de Allosaurus y un bebé de Wyoming, que tardaron más de dos años en excavarse.

Las burlas no demoraron en redes sociales: muchos fans le ofrecen sus obras de arte “más económicas” con huesos artificiales. Y muchos le advierten que es probable que le hayan “metido el perro”.

Otros más inocentes le remarcan que a pesar de sus millones, debe tener estricto control de sus gastos. El ejemplo es Cage: Hollywood le sonreía, pero un día eso se terminó y los millones fueron desapareciendo. A los 55 años, Nicolas tiene deudas por todos lados.

En un momento, Cage llegó a ser propietario de 15 casas, incluida una mansión de 25 millones de dólares frente al mar en Newport Beach (California). También tuvo una finca rural de más de 15 millones en Rhode Island; y una residencia de más de ocho millones en Las Vegas

¿En qué despilfarró tanto Cage? En la búsqueda constante de animales exóticos. Por ejemplo, compró dos cobras albinas por 270.000 dólares y un pulpo gigante por 150.000 dólares. Alguna vez a Nicolas se le ocurrió también tener una tumba pirámide. Y mandó a construir en el cementerio de Nueva Orleans, cerca de su mansión embrujada, con una inscripción en latín. En otra ocasión, el actor de Ladrón de orquídeas se levantó con ganas de atesorar el cráneo de un dinosaurio. Y adquirió en una subasta un fósil de más de siete millones de años de antigüedad.

Leo parece tener mejores contadores y un control más estricto de su economía. Y es habitué de subastas de arte. En 2015 -y por tercer año consecutivo en Nueva York- se organizó una a favor de las tortugas en peligro de extinción Turtle Ball. En ella Leonardo DiCaprio sorprendió a los asistentes al ser el único que levantó la mano. Logró -gracias a los 223.000 euros ofrecidos- llevarse “Pacific Theater”, una acuarela que pertenece al artista Walton Ford.

Diario Panorama

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