Un periodista tunecino se prende fuego para relanzar la “primavera árabe”

Fuentes médicas dijeron que Abderrazak Rezgui, fotógrafo y corresponsal de la cadena de televisión local Telvza Tv, sucumbió a sus heridas tras prenderse fuego en la plaza pública de Kaserine, una de las más pobres y deprimidas del interior del país árabe del norte de África.

En un mensaje previo difundido en las redes sociales, el hombre explicó que con su acción pretendía iniciar una revolución como la que se desató hace ocho años tras el suicidio del joven Mohamad Bouazizi en la localidad vecina de Sidi bou Sid.

Aquella acción desencadenó una marea de protestas sociales en las zonas rurales de Túnez que pronto se propagó a la capital y que obligó a abandonar el país al dictador Zinedin el Abidin Ben Ali, en lo que fue el estallido de las denominadas “primaveras árabes”.

En su mensaje, Rezgui apeló a todos los desempleados tunecinos, “a aquellos que no tienen medios de subsistencia, que no encuentran qué comer”, informó la agencia de noticias EFE.

“A quienes cuando vienen aquí a protestar, los acusamos de terrorismo. Intentan silenciarnos”, denunció en un mensaje a cámara.

“En lo que a mí respecta, hoy decidí comenzar una revolución por mi cuenta. Voy a protestar solo, me inmolaré y si una persona consigue un trabajo gracias a mí, estaré encantado de que Dios le ayude”, agregó.

En su alegato, Rezgui explicó que han pasado ocho años del inicio de la llamada “revolución del Jazmin” y de la huida del dictador, refugiado desde entonces en Arabia Saudita, y que la promesas de cambio siguen vacías.

“Ya es suficiente, ocho años ya. Te cansas de las promesas diarias incumplidas. Estas son sólo mentiras”, agregó el periodista, que instó a sus compatriotas a una nueva revolución.

Pese a que su transición política es aún el único éxito que queda de las “primaveras árabes”, Túnez sigue sumido en una grave crisis económica y social sostenida en los mismos problemas que llevaron a la revolución: el desempleo, que asciende al 35 por ciento entre los jóvenes, y la corrupción.

La falta de una verdadera revolución económica llevó al gobierno a pedir un préstamos por valor de 2.500 millones de euros al Fondo Monetario Internacional a cambio de una serie de políticas de austeridad que tampoco ha sabido hasta la fecha aplicar.

Fuente: Agencia de Noticias AFP/NA

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