Londres vota el Brexit y Theresa May enfrentaría la peor derrota parlamentaria

Los británicos votaron en referéndum su salida de la Unión Europea el 23 de junio de 2016. Dos años y medio después su gobierno y su Parlamento siguen sin encontrar la fórmula para cumplir el mandato de la consulta sin destrozar su economía.

La Cámara de los Comunes británica está llamada a votar en la noche del martes si acepta o rechaza el acuerdo alcanzado entre el gobierno de la premier Theresa May y los otros 27 países de la Unión Europea para que el Brexit sea un proceso ordenado y se abra una etapa de negociación sobre la relación futura entre la isla y el continente.

Los diputados británicos se inclinan mayoritariamente por rechazar el acuerdo y la derrota parlamentaria de May, que lo ha defendido hasta el último momento, puede ser la mayor de un gobierno británico en su Parlamento desde hace casi un siglo.

Toda la oposición y gran parte de los diputados del Partido Conservador que supuestamente lidera May votarán contra el acuerdo, sumando probablemente entre 400 y 450 votos que rechazarán el único pacto que según la Unión Europea es posible en una de las noches parlamentarias británicas con más trascendencia desde la época de la Segunda Guerra Mundial.

El tamaño de la derrota será decisivo para entender el futuro de May y los movimientos que pueda hacer Bruselas a partir de que los diputados británicos rechacen el acuerdo. A May la salva por ahora el hecho de que en el Parlamento británico sólo hay mayoría para evitar un ‘Brexit’ sin acuerdos, pero ninguna mayoría para aprobar el acuerdo negociado.

Formalmente, de tumbarse el acuerdo, May está obligada, por una resolución parlamentaria aprobada la semana pasada, a presentar un “plan B” en tres días. Bruselas repite que no hay tal plan, que ha ido todo lo lejos que ha podido y que el acuerdo actual es el único viable.

Mientras en la “capital” europea ya se preparan para que May –o el gobierno que le siga si la premier renuncia o pierde unas elecciones anticipadas- pida un aplazamiento de la fecha del Brexit (fijada actualmente para el 29 de marzo), en Londres la primera ministra maniobra para salvar su cabeza política y buscar una salida al laberinto en el que se encuentra su gobierno y su país.

Territorio desconocido
La derrota del acuerdo hará que el Brexit entre en una fase de parálisis. May ya dijo el lunes a la BBC que “si el acuerdo no es aprobado nos encontraremos en territorio desconocido”. May intenta un juego muy arriesgado para forzar a sus diputados a votar a favor del acuerdo: enfrentarlos contra el pueblo asegurando que una mayoría parlamentaria busca retrasar o simplemente revocar el Brexit, traicionando el resultado del referéndum.

La presión sobre May es brutal. Una docena de antiguos ministros conservadores, entre ellos el vitriólico ex canciller Boris Johnson, firmaron el lunes una columna en el diario pro-Brexit The Daily Telegraph en la que aseguran que el acuerdo es “punitivo” contra el Reino Unido y en la que piden a May que opte por dar un portazo y sacar al país de la Unión Europea sin acuerdo alguno.

A May tampoco la apoya el ala (pequeña, pero existente) pro-europea de su partido, que busca si no revocar el proceso al menos aplazarlo para ganar tiempo para juntar una mayoría proclive a una relación más próxima a la Unión Europea o incluso a la organización de un segundo referéndum para detener un proceso que consideran un disparate.

Bruselas espera a ver el tamaño de la derrota. Si May pierde el apoyo de menos de un centenar de sus 317 diputados podría volver a hacerles votar el acuerdo dentro de unas semanas o meses después de lograr unas improbables concesiones europeas. Si la derrota es mayor May podría perder el control del proceso, que pasaría a manos de un Parlamento que ya aprobó la semana pasada una resolución para impedir un Brexit sin acuerdos.

Cualquier salida que no sea ese Brexit sin acuerdos necesitará un aplazamiento de la fecha de salida. Pero existe un peligro que puede llevar a un “accidente”. Si conservadores y laboristas (que juegan con la amenaza de una moción de confianza para tumbar a May), pro-europeos y anti-europeos, siguen peleando mientras pasa el tiempo y su gobierno no encuentra mayoría alguna, ni siquiera para pedir a Bruselas un aplazamiento, el Brexit llegaría, sin acuerdo alguno, el 29 de marzo.
1. Aprueba el acuerdo. El más sencillo es el más improbable. Si el Parlamento británico aprueba el acuerdo el país saldrá el 29 de marzo de la UE de forma ordenada, con un período de transición de casi dos años en los que todo seguirá prácticamente igual y con la promesa europea de negociar lo más rápido posible un ambicioso acuerdo comercial.

2. Derrota poco abultada de May. La premier, sin pedir a los europeos un aplazamiento de la fecha de salida, podría prometer que intentaría negociar más concesiones europeas a pesar de que Bruselas por ahora ha dicho siempre que no hay nada más que negociar. Si consiguiera cambiar el acuerdo podría ponerlo de nuevo a votación esperando ganar a algunos diputados hasta lograr una mayoría.

3. Se aplaza el Brexit. Es ahora mismo el escenario más probable y Bruselas ya ha filtrado que aceptaría ese pedido, al menos hasta julio. Eso daría a May más tiempo para convencer a más diputados de que votaran a favor del acuerdo en un segundo voto parlamentario. Si durante ese tiempo se decidiera ir a elecciones anticipadas o a un segundo referéndum, la UE podría conceder una extensión aún mayor.

4. May pierde por amplia mayoría. De ser así, abandona el acuerdo negociado, pide un aplazamiento del Brexit e intenta otra estrategia, posiblemente la de buscar con Europa un acuerdo más próximo –al estilo del que tiene Noruega- que pueda ser apoyado por una mayoría de diputados.

5. Salida abrupta. Es poco probable pero posible si no se cierra la grieta entre las distintas familias políticas británicas. Aún sin buscarlo activamente, ese escenario sigue siendo posible porque los días pasan, faltan sólo 74 y los europeos empiezan a cansarse de un proceso que está quitando atención a otros asuntos que marcarán tanto o más el futuro de Europa.

Otros escenarios, ahora improbables, serían que May convocara a corto plazo elecciones anticipadas, que los laboristas lanzaran una moción de confianza contra May que tuviera éxito o que el gobierno anunciara ya (muy improbable) un segundo referéndum.

Fuente: diario Clarín.

Diario Panorama

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