Honestidad brutal en el box

Imposible evitar que queden dos sensaciones antagónicas en estos casos, ambas lógicas y valederas: orgullo por la transparencia del fallo y sensación de manos vacías desde lo deportivo y económico.

¿Cómo hacer para que el boxeo compatibilice ambas posturas sin resentirse, y sin que para ello una tenga que excluir a la otra?

La derrota (justa, irreprochable) de Fabián TNT Maidana, el hermano menor del Chino, mediante un fallo ejemplar de tres jueces argentinos, a mano del venezolano Jaider Parra en el Polideportivo de Mar del Plata el último sábado, hizo que -como pocas veces- se hiciera más foco en ello que en la pelea en sí y mala actuación del perdedor, que era el favorito de fierro, invicto, y la más firme promesa local, pronto a la disputa de un título mundial (con grandes chances de ganarlo). Y por si fuera poco, “El Heredero” de una gloria.

Todo eso se fue al demonio en 10 rounds insípidos, no por virtud del venezolano, sino por culpa y responsabilidad de TNT, que perdió solito, contra una sombra, porque subió sin entrenar, o con un entrenamiento deficitario.

Ni el peso pactado pudo dar (63,500), para justificar su clasificación mundial en esa categoría en la que sin motivo alguno lo rankeó la AMB (superligero), para abrirle paso y que defina con el arco libre.

Sin embargo, el público argentino de boxeo está feliz. Feliz por el fallo, no por el resultado. Feliz y orgullosa por la honestidad de Jorge Gorini, Javier Geido y Carlos Azzinaro, algo que no se ve habitualmente en ninguna parte del mundo (acá tampoco) y que bien podrían haber muñequeado porque la pelea fue pareja (y mala).

La avidez por la credibilidad –al menos en el boxeo, pero en la sociedad también- supera los resultados y conveniencias.

¿Pero llegará lejos así la promotora Chino Maidana Promotions de su hermano, que organizó el evento? ¿Cuál fue su negocio? ¿Mostrar transparencia?

Ingrato es ser honesto en el boxeo.

Al Chino Maidana, que debutó con su promotora en la pantalla chica -ya lo había hecho por un canal de Internet-, si las cuentas le dan es de milagro. Y a este paso, no durará mucho.

Según cuentan oficialmente, no se perdió plata, pero a decir verdad, el estadio (con capacidad para 8000 personas y habilitado para 6000) estaba semivacío, con no más de 2500/3000 espectadores.

La TV (FOX Sports), si pone plata –con suerte-, alcanzaría para los viáticos. Sponsors grandes no tuvo, salvo la lona de Guaymallén, más de onda y agradecimiento al Chino por parte de su dueño Hugo Basilotta que por otra cosa. Y paremos de contar.

Todo para bancar una producción de alto nivel, con dos peleas a 10 rounds y gran despliegue, donde gracias a algunas habilidades esta vez salieron hechos.

En bolsas la sacaron barata, porque fue todo cuidadosamente elegido: un venezolano de 36 años ganable cien por cien, por el que mucho no habrán pagado dado obvias razones político/económicas de su país, que encima tenía un buen record, y que hasta estaba rankeado mundialmente sin haberle ganado a nadie.

Parra vino a llevarse la plata, como convidado de piedra, y se encontró con un triunfo regalado por el anfitrión, algo que no fue casual. Hay secretos que se guardan bajo siete llaves y jamás se reconocerán.

Por ejemplo, ¿por qué el mánager de TNT, Sebastián Contursi –quien lo fuera también del Chino-, no vino a la velada?

Las malas lenguas dicen que está enemistado con “Pileta” (Gustavo Gómez Maidana, primo del Chino), que estuvo en el rincón de TNT junto al DT mexicano Manny Robles, quien a posteriori fue criticado por el propio Chino.

Ahora bien, pensando mal –y desde acá, sin información, por simple intuición y olfato-, conociendo las facturas que suelen pasarse en el boxeo, ¿la AMB le habrá soltado la mano a modo de escarmiento por algo? ¿O será que habían tomado tantas precauciones, que ni siquiera creyeron necesario trabajar con red?

Por otro lado, ¿no sabía perfectamente su equipo –incluyendo a Contursi- que TNT no estaba entrenado?

Porque a ver: TNT no es este boxeador que se vio el sábado en Mardel. Tampoco el fenómeno que ellos dicen, mezcla de Leonard y Tyson, pero de seguro que no es el que se presentó ante Parra.

¿Entonces qué van a hacer nuestros púgiles a “La Meca” del boxeo, donde supuestamente se entrenan con la creme de la creme, guantean con sparrings 5 estrellas, con DT’s de primer mundo, en gimnasios ultramodernos, y campamentos de avanzada con disciplina militar, donde no vuela una mosca?

¿No será además que tanta sopreprotección brindada a los púgiles que están bajo el ala de los organismos, hace que estos se sienten en los laureles, total, saben que sin necesidad de entrenar van a ganar igual, así que para qué se van a matar?

Así nos pasó con las figuritas locales, que ya no existen más, y estaban sobreprotegidas por los promotores de turno, y un pensamiento dirigencial/empresarial que sostiene que “para qué enfrentar a dos buenos y de los dos hacer uno, cuando podés tener a los dos”.

Error. De esa manera no llega ninguno, o llegan verdes, sin foguearse, y pierden. ¿Dónde está la viveza?

La cuestión es que en su coasi debut empresarial, además de no recuperar la inversión, al Chino le perdieron todos sus boxeadores, por lo cual se quedó sin la plata y sin las victorias, es decir, sin el pan y sin la torta.

Perdió su hermano (que en realidad es de Contursi), perdió también César Cuenca (su nueva adquisición) a manos de Jonathan Eniz, a quien ahora firmaron, pero cuyo record es de 23-11-1, 9 KO. ¿Qué pueden hacer con él? Parra no es de ellos, y además tiene 36 años. El único que ganó fue Fernando Martínez (de Los Rodríguez), por puntos, pero sin lucir.

Cuando haga las cuentas el Chino se va a percatar de que la cosa así no va, o que en el mejor de los casos, es un trabajo inútil. ¿Y quién se lo va a discutir?

Sobre su rentabilidad y conveniencia tiene derecho a todo en lo que respecta a debajo del ring, mientras sea legal, A lo que no tiene derecho es a subirse al rincón a dar indicaciones, por más hermano del boxeador y promotor de la velada que sea.

Hay que saber delimitar funciones y hacerlas cumplir. ¿Se imagina alguno –salvando las distancias- a Don King o Bob Arum, incluso a Oscar de la Hoya, subiendo a la esquina de su boxeador para dar arengas y consejos? De última, como se hace acá, se hará desde abajo, sin subir, porque no se está autorizado. El fiscal es quien debe impedirlo.

Lo lastimoso es que está comprobado que el negocio del boxeo, tal como está armado, es incompatible con la transparencia, por eso siempre fue cosa de rufianes. Querer diferenciarse es estar destinado al fracaso, salvo que el bueno gane, porque si no, ser justo pasa a segundo plano, y es casi el Apocalipsis. Y viceversa, ser tramposo es la salvación.

Diario Popular