En medio de las complicaciones, un guardia civil conmovió a todos

Mientras tanto, detrás de tanta labor, afloró el costado humano de quienes buscan al nene de dos años. Un guardia civil escribió una carta con sus sentimientos y conmovió a todos. “Fui uno de los que abandonó a su familia con el plato en la mesa aquel fatídico domingo 13. Recuerdo que la llamada que realicé a mi esposa un rato más tarde fue: No me esperes ni para cenar, esto va para largo”.

En las líneas siguientes, contó que se le “estremeció el corazón al tratar con los primeros minutos de desesperación de los familiares” y que se sentía “pequeñito” ante semejante despliegue. En ese marco y pese a las continuas complicaciones, recordó las palabras de un compañero después de tres días de trabajo ininterrumpido: “Aquí no vamos a parar hasta que lo rescatemos, eso está claro”.

Una y otra vez, ese entusiasmo inicial chocó contra los imponderables que aún persisten, aunque insistió en que “jamás” pararán “hasta devolver a Julen a sus padres”. “Ya llevamos más de una semana de intenso trabajo y para qué negarlo, nos encontramos con el cuerpo cortado pero con el corazón intacto y voluntad nos sobra”, siguió, antes de despedirse: “Un saludo. Un guardia como otro cualquiera que está dando su mejor versión en Totalán. Lo lograremos…”.

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