Escalofriantes detalles del crimen de las hermanas israelíes en Mendoza

Los cuerpos de Pyrhia Sarusi (63) y Lily Pereg (54) aparecieron en la casa del hijo y sobrino de ellas, Nicolás Gil Pereg, en la calle Roca al 6000 de la localidad mendocina de Guaymallén, y según informó a la prensa la fiscal Claudia Ríos los cadáveres “estaban tapados con piedras y tierra a 1.50 a 1.80 metros de profundidad”.

Si bien aún no explicaron cómo fueron asesinadas las hermanas, datos que serán dados luego de la autopsia y pericias, sí trascendieron algunos detalles escalofriantes sobre el atroz doble crimen.

Gil Pereg, hijo de Pyrhia, una de las dos ciudadanas israelíes desaparecidas, quedó imputado por el doble homicidio e, inmediatamente, fue trasladado a la cárcel local.

Ríos recordó que el “18 enero los perros marcaron el lugar donde había sangre humana y tras los análisis de ADN, hoy se procedió a hacer excavaciones hasta dar con los cuerpos femeninos con pasaporte de Israel y Australia de la madre y la tía del imputado”.

En tanto, el Procurador General de Justicia, Alejandro Gulle, informó: “Estaban con la vestimenta similar a la que tenían ellas al momento de su desaparición y con su documentación de pasaportes correspondientes”.

La casa donde se hallaron los cuerpos (Télam).
Pyrhia Sarussi y Lily Pereg llegaron a Mendoza el viernes 11 y alquilaron un departamento en el centro de ciudad, en avenida España 1139.

El sábado 12 por la mañana, según el registro de las cámaras de seguridad de la Policía, salieron junto a Gil Pereg, tomaron un colectivo en la calle Lavalle y se dirigieron a la propiedad ubicada en las inmediaciones del cementerio de Guaymallén. A partir de ese momento, se perdió el rastro de las hermanas.

Gil Pereg fue el encargado de hacer la denuncia por la desaparición de su madre y su tía. Cuando fue entrevistado por los investigadores, aseguró que había quedado en pasar a buscarlas el domingo por el edificio en el que estaban parando, pero que cuando fue al lugar no las encontró.

Con el pasar de los días, se transformó en el principal sospechoso para los pesquisas. Sin embargo, pese a que su casa fue registrada en tres oportunidades, no se habían encontrado pruebas que lo incriminaran.

“Si bien siempre teníamos la sospecha de esta persona, a pesar de que siempre fue bastante inteligente en su relato, nunca dejamos de seguirlo, para evitar cualquier tipo de fuga”, comentaron los investigadores.

Gil Pereg, el detenido por el crimen de su madre y su tía (Télam).
En su relato, Gil Pereg había declarado que ellas habían salido de su domicilio el sábado alrededor de las 21 a tomar un micro hacia la ciudad capital donde habían alquilado un departamento, y nunca más las vio.

Luego, con el correr de los días, dijo sospechar “que alguien se las había llevado por la fuerza” y hasta posó para las cámaras fotográficas arriba del terreno donde este sábado aparecieron los cuerpos.

Una discusión familiar e identidades falsas

Los pesquisas creen que el doble crimen se produjo durante una discusión familiar por dinero y descartaron por completo un hecho de inseguridad. Asimismo, desestimaron que Gil Pereg haya tenido un cómplice para cometer los asesinatos.

La fiscal Ríos informó que Gil Pereg, al recibir la notificación de imputación, le aseguró que si no lo dejaba regresar a su casa para alimentar a sus gatos “iba a encontrar un cadáver”, lo que se interpretó como una clara amenaza de suicidio.

Entonces, la instructora impartió la orden de que se llevaran a cabo las acciones necesarias para preservar la integridad del imputado.

Además, trascendió que el detenido se radicó en Mendoza hace una década y que utilizó un nombre falso: Floda Reltih (Adolf Hitler, al revés) para luego ser Nicolás Gil.

Otro detalle llamativo es que, pese a vivir al borde de la indigencia y tener deudas por cerca de 9 millones de pesos, Gil Pereg es titular de cinco empresas creadas por su madre en Mendoza.

Autopsia reveló cómo fueron asesinadas las hermanas israelíes

Una de las hermanas israelíes encontradas este sábado asesinadas en la localidad mendocina de Guaymallén, tras permanecer dos semanas desaparecidas, murió de tres balazos, mientras que la otra presentaba golpes, aunque, por el estado del cadáver, aun no se pudo establecer con precisión cómo falleció, informaron fuentes judiciales.

De acuerdo al los primeros resultados a las autopsias practicadas en las últimas horas a los cuerpos Pyrhia Sarusi (63) y Lily Pereg (54), tampoco resultó posible identificar a qué mujer corresponde cada cadáver, por lo que los peritos realizarán estudios de ADN para lograrlo.

“Al momento no se ha podido determinar cuál cuerpo pertenece a la mujer Lily y cual a Pirhya”, informó esta tarde la Unidad Fiscal de Homicidios de Mendoza a través de un comunicado de prensa. Según el informe judicial, “para poder determinar esto se están realizando los estudios correspondientes de ADN cuyos resultados se están esperando”.

En tanto, los médicos forenses sí establecieron que “uno de los cuerpos presenta como causa de muerte impactos de arma de fuego (tres disparos)”, mientras que “el otro no ha recibido impactos de bala sino que presenta lesiones de arrastre y lesiones causadas por maniobras de defensa” y “también presenta golpes en distintas partes”. “En este segundo cuerpo falta determinar la causa exacta de muerte”, aclaró el comunicado respecto a las resultados preliminares de las autopsias realizadas por el Cuerpo Médico Forense.

Además, los peritos detectaron como lesiones post mortem, es decir, producidas luego de la muerte, que “a ambos cuerpos se les ha incrustado hierros en distintas partes, con heridas de egreso en algunos casos”. Los cuerpos de las dos hermanas israelíes fueron hallados ayer por la tarde por personal de Policía Científica enterrados en los fondos de una casa situada en la calle Roca al 6000, de Guaymallén, donde reside Gil Pereg (36), hijo de Sarusi.

El sospechoso había sido apresado el viernes pasado luego de que se corroborara el ADN positivo de muestras de sangre halladas en una remera y una bolsa de cemento, durante el allanamiento de la semana pasada en su domicilio, por una perra rastreadora. Ante esta situación, la fiscal Claudia Ríos lo imputó el sábado, antes del hallazgo de los cuerpos, del “homicidio agravado por el vínculo” de su madre y del “homicidio simple” de su tía. La propia fiscal contó ayer a la tarde que los cadáveres estaban tapados con tierra y piedras a una profundidad de entre 1,5 y 1,8 metros.

El procurador general de Justicia mendocino, Alejandro Gulle, detalló que ambas mujeres estaban con la vestimenta similar a la que tenían al momento de su desaparición y con sus pasaportes correspondientes. A su vez, el funcionario remarcó que este doble crimen se trató de “un problema de índole familiar”.

Por su parte, Gil amenazó con suicidarse cuando le notificaron de la acusación en su contra, tras lo cual, quedó alojado en la cárcel local a la espera de que se resuelva su situación procesal. Otra de las pruebas con la que cuenta la fiscalía son las imágenes de una cámara de seguridad del sábado 12 de enero último en las que se vio al sospechoso arribar a su casa junto a las dos víctimas, a quienes nunca se las ve salir de allí. Al declarar como testigo, Gil -quien se hacía llamar Nicolás- explicó que él las vio por última vez ese sábado cuando las mandó a tomar el colectivo de regreso al departamento que alquilaban y nunca más volvió a tener contacto con ellas.

Fuente: Télam

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