La farsa detrás del rescate de los nenes tailandeses atrapados en la cueva

Los 12 chicos integrantes de un equipo de fútbol de Tailandia que estuvieron cautivos en una cueva junto a su entrenador, mantuvieron en vilo al mundo durante 17 días. Su rescate fue muy celebrado, pero se trató de una verdadera farsa. Los nenes nunca aprendieron a bucear para lograr salir de la cueva.

Así lo revela el libre The Cave (La cueva), escrito por el británico Liam Cochrane. El libro relata que luego de 10 días de encierro, los recatistas llegaron al lugar y tomaron contacto con los chicos. Los alimentaron y vieron en qué condiciones estaban: era una carrera contra reloj, porque el oxígeno se acabaría en los días previos. Había que bucear, no quedaba otra.

El problema era cómo hacerlo. Los rescatistas que habían estado en la cueva inundada sabían que era imposible que un niño que nunca había buceado aprendiera a hacerlo y pudiera salir de ahí a través de los estrechos túneles llenos de barro y con visibilidad casi nula.

La única chance era sedarlos: poner máscaras de oxígeno en sus caras, sellarlas con silicona para que no se desprendieran y dejar que los buzos los cargaran hasta la salida.Era una alternativa arriesgada, pero la única viable. Sin embargo, a los padres de los nenes y al mundo se les dijo que a los Jabalíes Salvajes se les iba a enseñar a bucear.

Los chicos fueron sedados con tres drogas: Xanax, para aliviar el miedo; ketamina, para dormirlos, y atropina, para reducir la saliva en su boca, con la cual podrían ahogarse. Una segunda inyección de ketamina la harían después de una hora con una jeringa precargada, para que la sedación durara las tres horas necesarias para hacer el recorrido hasta la salida.

Pese al miedo de que algo saliese mal, los doce nenes fueron sacados sanos y salvos con esta modalidad de sedación y acarrero que terminó siendo un éxito pero también, una farsa.

Crónica

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