40 años sin Elvis: por qué dicen que no murió, que está vivo y pasó por la Argentina

El 16 de agosto de 1977 se anunció la muerte del más grande ídolo del rock ‘n’ roll. Sin embargo, los fans se resisten a creerlo.

Hoy se cumplen 40 años de la muerte de Elvis Aaron Presley. La idea de “muerte” en una de las más grandes estrellas de rock de todos los tiempos -la primera de la historia y una firme candidata al escalón de arriba del podio- es de por sí dudosa: nos queda su música, nos quedan sus películas, su indudable condición de pionero en actitud escénica, en carácter revulsivo, en el inicio de la fiebre. Elvis no es, cronológicamente hablando, el primer músico de rock. Pero sí es el primer rockstar. Ni siquiera hace falta escuchar sus discos para comprenderlo: basta con mirar una vieja foto.

La dimensión de su leyenda, la enormidad de su legado, la certeza de que cambió el mundo con su obra y el halo de misterio que lo rodeó desde siempre -estimulado por su manager, el inquietante Coronel Parker- ayudaron a que millones de fans en el mundo se resistieran de manera sistemática y hasta creativa a aceptar su partida. Elvis está vivo, se dice una y otra vez. No se dice de ninguna otra estrella de rock. Elvis se resiste a morir.

El 26 de junio de 1977 Elvis Presley dio su último concierto en vivo, en el Marquet Square Arena de Indianápolis. Fue emocionante y a la vez sonó a despedida. Elvis dejó como siempre el alma sobre el escenario. El 16 de agosto de 1977 se anunció a la prensa que había sido hallado muerto en el baño de su mansión en Memphis.

¿Elvis está vivo? Andrés Calamaro lo afirmó en una canción muy famosa, en la cual hace coros Palito Ortega, quien años después grabó un disco con los músicos de… Elvis. ¿Casualidad? “Bob Dylan también lo sabe, pero Bob es muy discreto y no dice nada”, cantaba Andrés, y Palito agregaba, enigmático, “Será mejor así”. La canción fue publicada en 1997, mucho antes de que tomara cuerpo una versión inquietante: la que afirma que el Rey del Rock ‘n Roll estaría viviendo en… ¡Parque Leloir!

Sí sí, en Parque Leloir… Tiene su lógica. Ese rincón del partido de Ituzaingó es un buen lugar para que se refugie cualquier rockero archifamoso. Allí vive el Indio Solari, a quien el humorista Sergio Langer imaginó con sus perros salvajes “Ciro” y “Chizzo” en una recordada tira de la revista Barcelona.

Allí funcionaron los estudios Del Cielito, donde grabaron los Redondos, Divididos, los Ratones Paranoicos y otras bandas de rock argentino, hasta que fueron comprados por Bersuit Vergarabat primero, y luego por La mancha de Rolando. (aunque algunos dicen que en realidad el verdadero dueño es el ex ministro de Economía y vicepresidente Amado Boudou, habitual guitarrista invitado de la banda).

Allí, zona de countries, árboles, rock y discreción, bien podría vivir una estrella como Elvis, en el caso de que estuviera vivo. Ahora bien, ¿de dónde salió el dato sobre la supuesta vida del astro en Parque Leloir? ¿Tiene asidero? ¿Es un delirio? Veamos.

LA HISTORIA DE ELVIS EN PARQUE LELOIR

La versión oficial dice que Elvis murió el 16 de agosto de 1977, a los 42 años. Es decir que, si estuviera vivo, tendría 81 años. Según reveló su médico, Nicholas Nichopoulos, el cantante sufría una constipación crónica, una enfermedad algo vergonzante para una estrella de rock. Hasta que habló Nichopoulos, la causa oficial de su muerte era una arritmia producida por la obesidad y la adicción a las drogas. Todas estas supuestas revelaciones fueron publicadas en un libro titulado “El Rey y Dr. Nick”. Para los amigos de la hipótesis que defiende la canción de Calamaro, todo suma: ¿otra vez cambiaron la causa de la “muerte”?

En un documental de dudosa procedencia, sin firma, un hombre llamado Jorge Daniel García dice que era cadete en la Base aérea de El Palomar nada menos que el 17 de agosto de 1977. Es decir, supuestamente al día siguiente de la muerte de Elvis, cuando aterrizó un Boeing 747 de la compañía Pan Am, a eso de las 7.30. Según García, nunca antes había aterrizado un avión comercial en la base. Desde la torre de control, García dice haber observado un despliegue tan inusual como la presencia del avión.

El documental asegura que un pasajero llamado “John Burrows” (el mismo nombre con el cual Elvis solía registrarse “de incógnito” en los hoteles) había sacado un pasaje para la Argentina para ese día, esa mañana, esa compañía aérea. Pero sin embargo, la compañía no reportó su llegada. Como si no hubiera abordado el vuelo.

En el mismo documental, sin créditos, Pablo de Miguel se presenta como “plomo” de Telmo (y sus rockeros), un imitador de Elvis que llegó a grabar dos discos en los 80 y actuó con relativo éxito en carnavales y boliches. De Miguel refiere que en 1986 a la salida de un show, Telmo fue “secuestrado” por paramilitares. Estuvo desaparecido unos tres días: cuando salió, nadie más lo vio, no volvió a actuar, etc. Alcanzó a decirle a un pariente, afirma el documental, que entre sus secuestradores estaba Elvis. ¿Para qué? ¿Por qué? Nunca lo sabremos.

Para los amigos de la hipótesis “Elvis vivo”, la película “Mi pobre angelito” (Home Alone, 1990), es una prueba irrefutable. En 1990, un Elvis barbado, como se ve en el video de arriba, habría sido extra del filme protagonizado por Macaulay Culkin. (Cómo hizo para viajar a Hollywood y pasar inadvertido en un rodaje de una superproducción, es un misterio, pero todos sabemos que Elvis, si está vivo, ha de ser muy poderoso).

Recordemos conexiones posibles: seis años después Michael Jackson se casó con Lisa Marie Presley, la hija de Elvis.Y Michael Jackson era muy amigo (algunos dicen que algo más, algo oscuro e ilegal) de Macaulay Culkin. ¿Verdad que todo tiene que ver con todo?

En el documental (por así decirlo, ya que nada de lo que allí se dice nos consta, pero todo lo que allí se dice nos alucina), un tal Gabriel Roitberg menciona que en 2001 un primo suyo que vivía en Tupelo, la ciudad donde se crió Elvis, le contó del fallecimiento del único primo del Rey, llamado Harold Ray Presley, y de una misteriosa carta de condolencias firmada por un tal Aaron Levis. Es decir, un anagrama de Elvis Presley, quien, como todos sabemos, se llamaba Elvis Aaron Presley.

Y finalmente… ¡La pista de Parque Leloir! La carta depara una investigación que lleva a una quinta en Parque Leloir (Es largo explicar cómo llegamos de un lugar al otro). Lo cierto es que hacia el final del documental, el equipo se aparece en una quinta cuyo nombre es “Debra”. Dos personas ven a un hombre en una silla de ruedas que sube a una van y, ante los gritos de los periodistas, huye… En su huida deja caer un oso de peluche. Los periodistas gritan alborozados: “¡Es el oso de Elvis!” La credibilidad de la historia, si alguna vez la tuvo, desbarranca un poco con esta escena.

En junio pasado, unas filmaciones tomadas en Graceland, Memphis, en la mismísima mansión del astro, por el periódico inglés Express, permitieron hallar a un personaje inquietante. El jardinero de Graceland, un hombre mayor. ¿Un hombre de 81 años, la edad que tendría Elvis? ¿O acaso el mismísimo Elvis, desde el jardín?

(Bing Bang News)

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