Violenta entradera: Relato de una madre acongojada

Caleta Olivia

En la noche del día lunes, pasadas las 23 hs., un comerciante que llegaba a su casa con algunos familiares fue sorprendido por un grupo de malvivientes que ingresaron a su vivienda provistos de un arma de fuego, que inclusive utilizaron para herir a uno de los integrantes de la familia, quien de alguna manera, terminó enfrentando a los sujetos, que en cuestión de segundos, se vieron obligados a abandonar el domicilio raudamente, subiéndose a un vehículo de color azul o negro que posteriormente fue intensamente buscado por la policía, pero hasta el momento no habría resultados, ni sospechosos.

www.santacruzenelmundo.com, pudo conversar con una de las damnificadas, quien resultó ser la esposa de Pedro, dueño de la fiambrería “El Artesano” y propietaria del domicilio violentado. Se trata de Susan, quien nos relató lo sucedido con cierta congoja por lo ocurrido y el alto grado de violencia al que de alguna manera toda su familia debió soportar.

Ella, señaló que “el hecho ocurrió alrededor de las 11 de la noche, cuando mi marido y mi cuñado llegaron a la casa. Yo los estaba esperando para cenar, cuando entran ellos y a los dos minutos abren la puerta detrás de ellos, tres personas encapuchadas, quienes inmediatamente irrumpen en nuestro domicilio”.

Para entender aún más respecto de lo acontecido esa noche y saber el porqué les resulta tan fácil entrar a los malechores, la propietaria nos cuenta que “nosotros tenemos un portón con cierre centralizado pero quedó abierto porque estaba el auto de mi cuñado en la casa y hay una cierta distancia, desde la vereda hasta ingresar propiamente a la vivienda. Debe haber alrededor de 8 a 9 metros de separación”.

Volviendo al hecho en sí y continuando con el relato de lo sucedido Susan indica que “de repente, se abre la puerta, yo estaba a punto de servir la cena y entra gente que no los esperábamos, yo me quedo asombrada, mirándolos porque me llamó la atención y hasta creí, en principio, que se trataba de una broma o un chiste. Eran tres personas con pasamontañas, gorras con viseras y capuchas”.

Permanece detallando que “el primero que ingresa, ya tenía el arma de fuego en la mano y dice a los gritos “tirénse al suelo, todos al piso, todos al piso, pero mal”, con movimientos muy rápidos pasan hasta un pasillo de la casa. Mi marido justo ahí, se había ido al baño, habíamos quedado, mi hijo que estaba mirando la tele y mi cuñado que estaba parado entre la cocina y el living, y ahí es donde Omar (mi cuñado) los enfrenta, forcejeando para reducirlo y es él quien les preguntaba: qué quieren?, porque tampoco lo decían, es decir, en ningún momento dijeron dame el dinero o algo por el estilo, nada de eso pasaba”.

Todo un relato escalofriante por parte de Susan, máxime que uno trata de ubicarse en el momento vivido y se determina rápidamente que estaban en juego la vida de esas personas en manos de gente totalmente inescrupulosa, y lo peor que uno al unir ese relato con los videos provistos por las cámaras de su casa, hace que la situación sea aún más inexplicable y fuerte, describe ahora la dueña de casa, “mi cuñado se acerca a ellos y les dice directamente que quieren?, Flaco que necesitan?. Y es ahí cuando los empuja, y después se iban acercando al nene porque mi hijo había quedado como en el medio de ellos, en el piso, cerca de mi cuñado, era todo bastante tenso, fue entonces que vuelve el desgraciado que había quedado en el pasillo, sale y junto a los otros encara a irse, fue cuando le dispara a mi cuñado y le roza, gracias a Dios y lo lastima nada más. Yo atiné a agarrar el celular, porque mi idea era llamar a la policía a alguien, con los nervios y la desesperación no me salían las llamadas hasta que logre comunicarme con el Comando”.

Ella, explica lo que ve, ya que en otro sector de la casa ocurría otra cosa, “a todo esto mi marido nunca se enteró de lo que pasaba. Cuando sale del baño, se encuentra con el panorama, pero los ladrones acaban de salir y detrás de ellos mi cuñado que los corre, él los sacó a patadas a piñas, como pudo y con lo que tenía a mano y bueno afuera de la vivienda también él se cae por la adrenalina de pretender sacarlos y sigue luchando con ellos, no sé, yo creo que estaba dispuesto a todo, hasta correrlos con el auto. Mi marido va en su auxilio pero lo convence y le dice que los deje que se vayan, que los deje, ya está”.

Los delincuentes logran escaparse y al parecer eran cuatro, mantiene su narración Susan precisando que “Yo, con ellos de vuelta en casa (mi marido y mi cuñado), volví a comunicarme con el Comando Radioeléctrico y capaz que use palabras fuera de lugar, pero el momento me llevó a eso, estaba muy exaltada, y la verdad fue para mí una sorpresa que del otro lado de la línea alguien me diga “señora ubíquese con el vocabulario, contrólelo”, no sabía si reírme o llorar o seguir diciendo improperios, estaba muy nerviosa por la situación vivida”.

“Paso media hora y llegó la ambulancia que luego lo trasladó a mi cuñado al hospital para practicarle las curaciones pertinentes”.

Después de varias horas y casi sin poder dormir la familia comenzó a diagramar ciertas hipótesis de lo sucedido y algo al respecto nos enuncia la damnificada “entre lo que pensamos que pudo haber pasado, es que a mi marido lo hayan estado siguiendo, o viendo sus movimientos, como es comerciante, tenemos una fiambrería, quizás iba por ese lado, no lo tenemos muy en claro, pero intuyo que no debemos estar lejos de la verdad”.
La familia vive en el barrio Rotary, en la calle Mohuesca, que es un lugar “alejado de la ciudad”.

“Hoy creo, y con el correr del tiempo que a mi cuñado nunca se le paso por su cabeza a lo que se estaba arriesgando, sino que velaba por mi hijo, que pobrecito quedó en el medio, con 5 añitos no entendía nada, se colocó solito bajo la mesa y se tapaba sus oídos, un momento muy triste. Mi hijo es re fuerte pero igual me está preguntando desde ayer: “mamá cuando nos van a robar de nuevo?; mamá porque paso esto?; mamá porque no respeta la gente?”. Son cosas muy duras y muchas veces nos quedamos sin respuestas”.

El año pasado

“El año pasado tuvimos ya un robo en la casa, salimos de compras y cuando volvimos nos habían vaciado la vivienda. Hicimos todo el trámite, desde denuncia, exposición y presentación en la comisaría, todas las veces que nos solicitaron, pero lamentablemente no hubo ninguna solución”, expresó Susan.

“Lo único malo que ocurrió es que mi cuñado quedó herido en el antebrazo izquierdo, por suerte fue sólo un rasguño, teniendo en cuenta que en el patio, también le dispararon, esta vez, no lo hirieron”.
Más adelante reanuda su relato indicando que ante estas situaciones “uno queda muy shokeada, porque ahora pensando en frío, todo lo que pasó o lo que pudo haber pasado, todos los hechos, los analizas y evalúas, una y otra vez, sin llegar a entender por qué se producen estas cosas”.

En párrafo aparte Susan explicó que “no estoy en contra de la policía, pero sabemos que ahora ellos están pasando más seguido por mi domicilio pero tras 6 o 7 días ya no los vamos a ver por la casa. Esta es la dura realidad, yo vivo en un sector donde no hay alumbrado público, es una boca de lobo. Toda una cuestión de desesperanza. Además, en la Comisaría 5ta. dónde fuimos a hacer las denuncias, donde nos corresponde por jurisdicción, no tienen un teléfono de línea para comunicarse, la verdad es toda una desidia acá en Caleta Olivia. Todo queda como una bandeja servida para los delincuentes”.

Para finalizar la dolida Susan sentenció que “al parecer, por la contextura, por la apariencia física yo diría que se trataría de sujetos de entre 25 y 35 años, no eran niños. Creo también, que por la forma de actuar no eran experimentados y creo que eso fue lo único que nos jugó a favor”.

Ahora sólo resta que la justicia actúe como corresponde en estos casos y que la familia pueda superar prontamente tan aberrante situación.

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