Sobrevivió cuatro días con un cuchillo incrustado en la cara

Unos médicos han publicado una historia poco habitual, acompañada por las imágenes de unas radiografías de un hombre que llevaba casi cuatro días con un cuchillo clavado en la cara. En la radiografía, publicada en la revista Bristish Medical Journal, se puede ver las amplias dimensiones del cuchillo.

Los médicos aseguraron que el utensilio, clavado debajo de su ojo izquierdo y sin un mango, no se movió de la cara debido a que se había quedado atrapado en un hueso. El hombre fue trasladado al principio a una clínica en Germiston, al este de Johannesburgo, pero fue derivado a un centro al otro lado de la ciudad.

Una vez allí dijo a los doctores en el Hospital Académico Chris Hani Baragwanath que solo le dolía la cabeza y que le costaba mover su ojo izquierdo, puesto que le causaba un gran dolor. Los oftalmólogos del hospital le trataron las lesiones oculares.

Debido a la extensión de las lesiones del hombre, solicitaron la ayuda de especialistas en oído, nariz y garganta, cirujanos maxilofaciales y neurocirujanos.

El paciente tuvo que esperar 24 horas hasta que finalmente le dieron una cama en el hospital. Pasaron otros dos días antes de que el paciente pudiera realizarse una angiografía, un tipo de radiografía que se usa para controlar los vasos sanguíneos, y esta mostraba que no había sufrido “compromiso neurovascular”, lo que significaba que no había estallido de la lesión ningún vaso sanguíneo importante en el cráneo.

Al día siguiente le programaron para una cirugía, donde los médicos le administraron anestesia y le quitaron toda la cuchilla. No se rompieron los vasos sanguíneos del cráneo durante el procedimiento, en el que los cirujanos cosieron su ojo para sacar el arma.

El hombre, quién admitía que se sentía afortunado de estar vivo, fue dado de alta dos días después de la operación y se le pidió que regresara para un seguimiento un mes después. También contó su historia y reveló que la lesión ocurrió cuando estaba “tratando de ayudar a un amigo”.

Se desconocen más detalles. Al contar su propia historia, dijo: “Imagínense si fuera una bala que me atravesó el cráneo, habría muerto ese mismo día”. Agregó que no se dio cuenta de que había sido apuñalado hasta que los médicos del primer hospital que visitó realizaron una radiografía.

Las lesiones con cuchillo penetrante son comunes entre los jóvenes negros en Sudáfrica.

Agregaron que “la eliminación de cuerpos extraños debe hacerse lo más pronto posible para evitar complicaciones secundarias como el sangrado y la infección”.

Diario Panorama

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