El FMI reclamó más ajuste y prevé que siga el deterioro social luego de 2019

El FMI publicó un documento en el que exigió más ajuste fiscal para alcanzar la meta de déficit cero y para garantizar la continuidad de los desembolsos. A la par, en pleno año electoral, incrementó en un 50% el “permitido” de rojo primario para gastos de asistencia social y lo elevó desde 0,2% a 0,3% del PBI. En una frase controvertida, el comunicado del Fondo avisó que espera que el deterioro social del ajuste continúe en los próximos años.

Además, afirmó que hubo acuerdo entre el Gobierno y el staff del FMI acerca de la tercera revisión y que está listo para enviar los u$s10.870 millones del desembolso correspondiente. La aprobación definitiva, que se descuenta, dependerá de la revisión del Directorio Ejecutivo, que “ocurrirá en las próximas semanas”. Apoyó la profundización reciente del programa monetario y fiscal.

El documento dejó una frase extraordinaria en torno al incremento del gasto social para paliar la crisis causada por el ajuste: “Será fundamental que los programas de gasto social de alto impacto se conserven durante este año y más allá”. El “y más allá” de la frase causó sorpresas. Según las proyecciones oficiales del FMI publicadas en enero, en el 2020 la crisis económica pegaba la vuelta y la nueva dinámica se convertía en un ciclo de crecimiento sostenido que, en ese primer año, iba a ser de 2,7%.

Sin embargo, el mismo texto, que transcribe palabras del enviado del Fondo, Roberto Cardarelli, relacionó la razón de ser del rojo primario “permitido” para realizar gasto social con el deterioro económico generado por el ajuste. Ahí lo que deja entrever el Fondo es la proyección de una continuidad del deterioro.

Sostuvo Cardarelli: “La débil actividad económica y la alta inflación están teniendo impacto. En este contexto, apoyamos firmemente los esfuerzos de las autoridades para mitigar el impacto social de las políticas de estabilización necesarias, incluso a través de aumentos recientemente anunciados en el gasto social (que se ajustarán al programa a través de un aumento en el gasto de asistencia social de 0,2 a 0,3 por ciento de PBI)”.

La idea del Fondo, explicitada en el documento, es que el ajuste genera dolores en la actualidad (y más allá) pero sienta “las bases de un crecimiento sólido, equitativo y sostenible”. Y destacó que para eso habrá que ajustar más: “Lograr un déficit primario cero en 2019 requerirá una mayor restricción en el gasto gubernamental”.

Es para paliar los dolores causados por el ajuste, el Fondo otorga el “permitido”. El investigador de la Unsam, Alexandre Roig, explicó: “Tanto el Banco Mundial como el FMI sumaron el discurso de la asistencia social después de los fracasos de los ajustes de los 90 en busca de legitimación pública, no por consciencia social sino porque son conscientes del efecto social de lo que hacen”.

El director de la consultora PxQ, Emmanuel Álvarez Agis, opinó: “El problema principal que veo es que no están contemplando que el programa tiene un sesgo devaluatorio grande; no le deja vender dólares al ritmo que quiera. Y el tema es que todos los objetivos del Fondo se caen si hay una devaluación: el perfil fiscal se deteriora, el crecimiento se ve afectado, la inflación se dispara. Están convencidos de que las devaluaciones son expansivas porque aumentás exportaciones y te hace crecer pero ya se vio que eso no es así”.

Crónica

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