Pasaron más de 15 horas, y de los fugados no se sabe nada

En la mañana de ayer se escaparon dos peligrosos sujetos del Anexo 5 de la penitenciaria de Río Gallegos, provincia de Santa Cruz; lugar, que se encuentra al lado de la División Comisaría Quinta.

Sorprendió a los habitantes de Río Gallegos, un hecho de suma gravedad que ocurriera ayer, alrededor de las 10:45 horas, cuando se dio a conocer que dos individuos de extrema peligrosidad se lograron escapar del Anexo 5 de la penitenciaria.

Uno de los fugados es Rodrigo L. Fernández (34), imputado por robo, siendo detenido en Río Gallegos en el intento de robo a la Agencia 314 de calle Kirchner al 1600, el pasado 22 de octubre de 2018. En tanto el otro preso que huyó es Franco D. N. Pereyra (40), imputado por robo, siendo detenido en El Calafate por enfrentarse a tiros con la policía y haber participado del boquete hecho al supermercado mayorista Diarco de esa ciudad, el pasado 11 de noviembre de 2018.

Según miembros de la fuerza todo ocurrió en el horario de recreación de los presos. Decía un alto funcionario de la fuerza, “fue un descuido de cinco minutos”, aunque por lo que Santa Cruz en el Mundo pudo saber, los involucrados en la fuga habrían necesitado un poco más de tiempo para emprender la huida. Ya que contaron con una “escalerita” del tipo artesanal que no se hizo en 5 minutos, se encintaron tres palos de limpieza, se rompieron los elásticos de alguna cama, que sirvieron de peldaños y se utilizó ropa de cama para hacer los laterales. Los miembros del servicio carcelario estuvieron durante todo el día analizando las diferentes aristas referidas al método utilizado por los evadidos y obviamente investigando en quienes recaerá la responsabilidad de la fuga.

Gentileza de Diario Nuevo Día

Hipótesis

Se formó una comisión especial desde la propia penitenciaria, para realizar las distintas averiguaciones en torno al hecho de ayer. No obstante ello, se han hecho las actuaciones judiciales con intervención del juzgado que entiende en la causa, desde donde se trabaja en varias conjeturas que se mantienen en reserva.

Una de las hipótesis estaría orientada a que los fugados habrían acordado con alguien de afuera, ya que se hicieron rastrillajes con perros que olfatearon sus prendas y los rastros se perdían en el mismo playón, a la altura de la canchita que hay allí, en la parte trasera del Anexo 5. Es decir, que pudieron haberse subido a un auto que inmediatamente los pudo sacar del lugar y ponerlos a resguardo de las fuerzas del orden, que realizaron un amplio operativo, que se completó con un procedimiento del tipo cerrojo por todo el ámbito de la ciudad.

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