Subastan un pueblo de Italia en el que solo viven unas 700 personas

Hasta hace unos días, pocos sabían en Italia que, en el norte del país, existe un lugar que se llama Esino Lario. Pero este pueblo de 747 almas en provincia de Lecco Italia, ubicado a 900 metros de altura sobre una de las laderas nororientales del famoso lago de Como, saltó repentinamente a la fama: su alcalde, Pietro Pensa, decidió ponerlo en venta para llamar la atención ante el fenómeno de despoblamiento y abandono que sufre.

Pensa no sólo puso sendos avisos en varios diarios, sino que también armó un sitio online donde aparece una cuenta regresiva con las horas, los minutos y los segundos hasta el día de la subasta y, como en cualquier portal de comercio electrónico, los artículos en venta. Allí se ofrecen bancos de plaza -a 280 euros cada uno-, faroles -a 850 euros-, la municipalidad -200.000-, el tradicional cartel de entrada con la bienvenida al pueblo, tallado en madera -1250 euro-, antiguas fuentes, un museo, el parque infantil, el cine y varios otros edificios…

“Esino Lario es un municipio italiano de 747 habitantes que, como miles de pequeñas comunas del país, ha sido dejado solo en la lucha contra el enemigo más grande: el despoblamiento. Pese a nuestros intentos de resistir, lamentablemente Esino Lario ya no tiene los recursos para combatir”, explica en un video Pensa.

El alcalde recuerda que, desde que fue electo, en 2015, Esino Lario se volvió una fuente de inspiración para miles de otros pequeños municipios italianos, porque organizó, en 2016, un encuentro internacional de Wikipedia, que representó un pequeño “boom”. “Semejante iniciativa demuestra que si coraje y ganas de hacer coexisten, ningún objetivo es imposible, incluso para un pueblo que cuenta con sólo 747 habitantes”, indica. “Con este mensaje me hago vocero de una situación que comparten todos los alcaldes de las pequeñas realidades como la nuestra. Intentamos resistir con todas nuestras fuerzas, pero faltan consciencia, atención y los recursos necesarios para enfrentar los problemas que no dependen de nosotros”, agrega. “Es por eso que decidí aceptar un desafío fuerte, por el bien de todos: pongo en venta a Esino Lario. Estoy convencido de que el futuro de los pequeños municipios sólo podrá ser garantizado a través de mayores servicios y mayores recursos, aún si esto significa sacrificar parte de nuestro amado patrimonio”, concluye.

No hace falta decir que la iniciativa de Pensa, ingeniero de 59 años, tuvo gran repercusión mediática y logró su cometido: llamar la atención sobre el terrible fenómeno de despoblamiento y abandono que viven más de 5300 pequeños pueblos de Italia, que cuenta con un total de 8000 municipios chicos. “Fue una provocación, una forma de que emergieran los problemas y de que se hablara de ellos”, explicó el alcalde.

Noticieros de tv y periodistas invadieron Esino Lario, lugar hasta ahora desconocido donde aparecieron carteles de venta por todos lados que sorprendieron incluso a la pequeña comunidad. “Para mí es una idea genial porque pone bajo los reflectores una realidad como la nuestra donde, para llevar a los chicos a natación, hay que hacer 50 kilómetros”, dijo Raffaella Acquistapa, experta en idiomas de 47 años, a La Stampa. “Me parece exagerado, hubiera sido mejor inventar algo para el turismo”, comentó Camillo Recchi, un jubilado.

A quien no le gustó para nada la idea fue al párroco del lugar, don Franco Galimberti, que se manifestó indignado al desayunarse de que también estuviera a la venta, por 600.000 euros, el Vía Crucis de la localidad, con sus 14 estaciones de bronce realizadas por un famoso escultor. El párroco se calmó cuando le aclararon las cosas y le mostraron que el sitio de e-commerce del pueblo también dice que “la comuna se reserva de no darle seguimiento a la iniciativa”.

Diario Panorama

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