El enigma Lola Chomnalez: “Estamos cerca de conocer la verdad”

Pasaron cuatro años y medio en los que hubo de todo: seis fiscales, cinco jueces (entre ellos una magistrada que dejó la causa por estrés), 100 personas que declararon, 40 que fueron indagadas, detenidos exprés. Todo en 5.000 fojas de un expediente que todavía no llevó a ningún lado. Detrás de estos números está Lola Chomnalez, esa inocente chica que en diciembre de 2014 salió por primera vez sin sus padres del país, junto a su madrina y familia, para pasar las fiestas de fin de año en un apacible balneario uruguayo, Barra de Valizas, que horas más tarde se volvería tristemente conocido, por el crimen de la adolescente que ya planeaba el festejo de sus flamantes 15 en Nueva York.

Ahora, los padres de Lola, Diego Chomnalez (60)y Adriana Belmonte (51), están esperanzados como nunca en que el caso pueda despegarse de esa sombra de impunidad que lo rodea desde que estalló todo.

En las últimas semanas viajaron a Rocha y se reunieron con el nuevo fiscal a cargo de la investigación, Jorge Vaz, a quien le entregaron un informe técnico donde peritos argentinos “recomiendan” profundizar algunos puntos del expediente.

“Estamos trabajando en equipo. No queremos ilusionarnos, pero estamos esperanzados”, dice Belmonte, quien agrega: “Siento que empezamos a estar cerca de conocer la verdad”.

Este informe, según el abogado de los Chomnalez, Juan Raúl Williman, contiene “sugerencias y aportes que podrían derivar en nuevas líneas de investigación”. La revisión pasó por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación.

“Se va a tomar en cuenta ese trabajo como una colaboración. Sugiere profundizar alguna línea de investigación ya realizada en el pasado. Se pide realizar determinadas diligencias y desarrollar algunos puntos que se han trabajado en el expediente. Vamos a relevar la utilidad de eso y todo lo que sirva para aclarar el hecho se lo vamos a pedir al juez”, declaró el fiscal Vaz tras el encuentro.

Los papás de Lola viajaron por primera vez a Barra de Valizas tras aquellos días que marcaron el peor momento de sus vidas. Y no creen que aquella siesta del 28 de diciembre de 2014, Lola haya salido a caminar sin compañía por la playa. “Ella no haría sola 4,5 kilómetros de ninguna manera. No le gustaba estar expuesta al sol, usaba protector, sombreros. Además, no llevó su celular, cosa que no existe en un chico, ni tampoco su agua bendita con la imagen de la Virgen, que estaba en la casa de la madrina y que siempre la llevaba consigo”, menciona Diego Chomnalez.

El padre de la víctima pasó tres internaciones tras la muerte de Lola. Dos por su diabetes y otra por una afección cardíaca, en la que tuvieron que colocarle un stent. A pesar de todo, asombra su fortaleza. “Nunca perdimos la fe. No vamos a parar hasta saber la verdad”, advierte.

Lola llegó a las tres y media de la tarde del 27 de diciembre de 2014 a Barra de Valizas. Estaba en una zona de médanos y vegetación a unos cuatro kilómetros de la casa junto a su madrina, Claudia Fernández, la pareja de la mujer, Hernán Tuzinkevich, y el hijo de ambos, de 14 años.

Al otro día, salió a caminar por la playa en dirección a Aguas Dulces. Su cuerpo fue encontrado a las 48 horas en un lugar de difícil acceso en un médano con arbustos, a unos 200 metros de la playa. Poco después, apareció una mochila con una toalla con rastros de sangre de un hombre.

La autopsia sobre el cadáver, que estaba semienterrado en la arena, indicó que Lola murió por asfixia por sofocación y que tenía varios cortes de arma blanca en distintas partes del cuerpo. Creen que la mataron aplastando su cara contra la arena.

En el reciente viaje, Diego y Adriana fueron a Barra de Valizas, aunque no hicieron el recorrido de su hija aquella tarde trágica. “Estar ahí fue un asco, porque ahí asesinaron a mi hija”, reconoce él. Dos años tardaron ambos en asumir el duelo, en juntar fuerzas para luchar por justicia.

Sobre la familia que alojó a Lola en Uruguay, Diego lamenta: “Ellos se borraron olímpicamente, pero eso son ellos. Eran las personas que tenían que cuidar a nuestra hija y ninguna levantó el teléfono para llamarnos”.

Además, recuerda una anécdota de lo que le dijo un jefe policial en Uruguay mientras la buscaban. “¿Ustedes están seguros que son amigos? Porque actúan como enemigos”. Al respecto, señala que “al principio dieron pistas falsas”.

Para Adriana y Diego, “más de una persona sabe quién la mató” a su hija, aunque todavía no se sepa por qué ni quién. “Los asesinos para mí están en esa zona, entre Barra de Valizas y Aguas Dulces”, insiste la mamá de Lola, quien se esperanza en que “alguien tiene que saber algo y en las comunidades pequeñas en algún momento el quiebre se produce”. El papá asiente: “Más que nunca tenemos esperanzas”.

Paso a paso

27 de diciembre de 2014. Lola Chomnalez viajó a Barra de Valizas y se alojó en la casa de su madrina, Claudia Fernández, que se encontraba junto a su esposo, el chef Hernán Tuzinkevich, y el hijo de éste, de 14 años.

28 de diciembre de 2014. La chica desapareció cuando salió a caminar por la playa en dirección a Aguas Dulces.

30 de diciembre de 2014. La encuentran asesinada a unos cuatro kilómetros de la casa, en una zona de médanos. Tenía cortes con un cuchillo en distintas partes del cuerpo, pero su muerte fue causada por una asfixia por sofocación.

14 de enero de 2015. Hallan la mochila de Lola en la playa. En el interior había pertenencias y un toallón playero que tenía una mancha de sangre. Desde entonces se comparó ese material genético con el de todos los detenidos que tuvo la causa, pero siempre dio negativo y por eso todos fueron liberados.

Diario Panorama

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