Muchos confunden la insuficiencia cardíaca con limitaciones de la vejez

La insuficiencia cardíaca (IC) es la afección cardiovascular con crecimiento más rápido, generado principalmente por estilos de vida inadecuados y el envejecimiento de la población. Es un problema de la salud pública global que afecta a alrededor de 26 millones de personas en todo el mundo. El riesgo de desarrollar IC es de 1 en 5 en mayores de 40 años, independientemente del sexo, y hay un incremento en la prevalencia de la IC a mayor edad. En mayores de 70 años, la prevalencia aumenta al 10% de la población.

La IC es una condición grave que pone en riesgo la vida de las personas, en la que el corazón se ve limitado en su capacidad de bombear suficiente sangre, y por lo tanto oxígeno, para satisfacer plenamente las demandas metabólicas del cuerpo.

Entre sus principales síntomas se encuentran la disnea (falta de aire), la fatiga y edemas (exceso de líquido en algún órgano o tejido). También la tos, el aumento repentino de peso y la confusión o pérdida de la memoria son algunos síntomas generales de la enfermedad. A medida que esta condición progresa, los pacientes con frecuencia requieren ser hospitalizados en repetidas ocasiones, lo que puede ser un signo de que el corazón se está debilitando cada vez más.

Entre los factores de riesgo de la IC se encuentran: la hipertensión, el infarto agudo de miocardio, la edad, diabetes, obesidad, enfermedad valvular, dislipemia (problemas de colesterol), tabaquismo y estrés.

“Uno de cada tres personas confunde los síntomas de la insuficiencia cardíaca con características propias de la vejez. Es fundamental que todas las personas reconozcan los síntomas y que los mayores a 65 años visiten a su médico o especialista de confianza al menos una vez al año para realizarse análisis de rutina. Una vez diagnosticada, existen diversas alternativas de tratamiento que permiten mejorar la calidad de vida de quienes lo padecen”, explica el doctor Camilletti, presidente de la Federación Argentina de Cardiología.

Entre los principales síntomas de la enfermedad, se encuentran:

* Dificultad para respirar estando acostado

* Falta de aire, causado sobre todo por esfuerzo

* Necesidad de levantarse de golpe debido a la sensación de ahogo

* Fatiga, cansancio, necesidad de más tiempo de recuperación tras realizar ejercicios

* Hinchazón de pies y tobillos

Otros síntomas menos comunes son: tos nocturna, silbidos al respirar, pérdida del apetito, depresión, palpitaciones en el pecho, confusión (especialmente en pacientes ancianos).

“Actualmente las personas de 65 años llevan una vida mucho más activa que la que los adultos mayores llevaban antes. Los comportamientos poco saludables y la falta de educación en la población sobre los signos y síntomas de esta enfermedad son los mayores riesgos. La primera medida a tomar es consultar a un médico para poder actuar preventivamente en la lucha contra la insuficiencia cardíaca”, resume el doctor Nemerovsky de la Sociedad Argentina de Gerontología y Geriatría.

La Prensa