Caso Chocobar: Biott dijo que la desmayó pero que no la mató

Tras tres años y ocho meses de espera, la jornada comenzó con uno de los debates que marcarán a fuego la historia judicial de Santa Cruz: el asesinato de Marcela Chocobar, la joven trans salteña que fue asesinada en extrañas circunstancias y de la que sólo se recuperó su cráneo.

El debate comenzó cerca de las 09:00 horas en el recinto de la Cámara Oral ubicado en la calle Malaspina. En las inmediaciones, agrupaciones feministas, representantes sindicales, dirigentes y militantes de izquierda se hicieron escuchar con bombos reclamando por justicia. Dentro del edificio, se dio el puntapié inicial del debate.

El juicio estuvo encabezado por el Dr. Yance, a su lado estuvieron los doctores Cabral y Arenillas. El fiscal fue el Dr. Iván Saldivia quien estuvo acompañado por los abogados de la querella: la dupla Muriete- Bertorello. Frente a ellos, los imputados Oscar Biott y Angel Anzzolini, que contaron con la representación de Lozada y Guerrero como abogados defensores.

Después de los pedidos de elevación a juicio, Guerrero solicitó la anulación de la acusación ya que su defendido no podría estar acusado de “homicidio simple” o “co autor y encubridor agravado”. La solicitud fue desestimada tanto por la querella, como por la fiscalía, finalmente hizo lo propio el tribunal.

Posteriormente Muriete pidió algo que reclama desde el 2017, la inspección ocular de la laguna Ortiz en busca del celular de la víctima. En declaraciones pasadas de Anzzolini, él aseguraba que Biott había tirado el celular en la Laguna Ortíz. Esa medida si fue aceptada por el tribunal que, de manera inmediata, envió el exhorto a la Jefatura de la Policía para que realicen el rastrillaje.

Biott cuenta lo sucedido

Al momento de ser sentado en el banquillo de los acusados, Biott no dudó y, por recomendación de su abogado, contó su versión de los hechos. Él relató que esa fatídica noche era su cumpleaños y, junto a Anzzolini, habían salido a festejar, primero a “Bola 8”, un conocido pool de la ciudad de Río Gallegos, donde se encontraron con Ramón Laza, un viejo amigo que ahora reside en Puerto San Julián. Para ahorrarle unos pesos, lo invitaron a la cabaña donde Biott y Anzzolini vivían (una cabaña de la calle Gregores, perteneciente a la empresa Kank y Costilla, donde Martín Baez, hijo de Lázaro, se las había prestado para que vivan un tiempo)

Llegaron y Laza se quedó dormido. Biott y Anzzolini querían seguir la fiesta. Fueron hasta afuera de Russia para ver si tenían suerte con alguna chica. “No parecía un hombre, yo pensaba que era una mujer”, aseveró Biott quien además, dijo que “en ningún momento quise tener relaciones con ella, Anzzolini si quería, fuimos a la cabaña porque Anzzolini tenía que buscar plata y preservativos, yo mientras me quedé en el auto”, aseguró el Biott.

“Como Anzzolini tardaba tanto, me bajé a ver que le pasaba, se había quedado dormido vomitando en el inodoro, por eso volví al auto y vi como Marcela estaba revisándome la billetera, para no tener más problemas, le dije que la llevaba a su casa, ella me dijo que si, en los 400 departamentos, porque iba a comprar merca, pero en el medio del camino, me dijo que la lleve al San Benito”.

En un momento dado, empezaron a discutir, Marcela le habría quitado la llave del auto y se la arrojó por la ventana. Biott buscó la llave, le abrió la puerta “y ahí me atacó como haciéndome un tácle, empezamos a pelear y me di cuenta que no era una chica, la empujé quedó inconsciente y me fui”.

El hombre dijo que volvió a su casa y le contó a Azzolini lo ocurrido, dos o tres horas después. Luego hicieron tres viajes al B° San Benito pero ninguno arrojó resultados positivos: Biott no recordaba donde había ocurrido el ataque.

Más detalles del debate

Hasta allí, se estaría en presencia de un posible crimen, el cual podría quedar impune ya que nadie sabría qué pasó finalmente con Marcela. Pero Anzzolini, en declaraciones pasadas, afirmó que Biott le había contado que la había matado y que, los viajes al San Benito tenían como fin encontrar el cuerpo para descuartizarlo y hacerlo desaparecer.

Por las contradicciones, Muriete solicitó un careo entre los acusados pero, como el defensor de Anzzolini se negó, finalmente fue desestimado por la Justicia.

Durante la jornada además prestaron declaración tres vecinos que encontraron el cráneo de Marcela pero que no aportaron mayores detalles sobre las circunstancias en las que habría ocurrido el hecho y el macabro hallazgo.

Ya en horas de la tarde, familiares y seres queridos de Marcela fueron sentadas y contaron los destratos que tuvieron por parte de la Justicia y la policía durante el período de instrucción.
Mañana continuará el debate, con los testimonios de los profesionales que trabajaron en el caso.

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