Sospechosa muerte de una interna de un hogar de discapacitados

Conmoción en la localidad bonaerense de Baradero, en la jornada de ayer, tras la muerte de una interna de un hogar de discapacitados, quien ingresó con graves lesiones, desencadenadas por golpes, cuyas causas hasta el momento no se han precisado por las autoridades judiciales intervinientes.

Sin embargo, familiares de la víctima vinculan el deceso con severas agresiones ocasionadas por los responsables del establecimiento y exigen justicia. Por si fuera poco, el fallecimiento de la joven impulsó denuncias por maltratos por parte de familiares de otros internos. Las autoridades del Hospital Doctor Lino Piñeiro confirmaron en la mañana de este martes la muerte de Elizabeth Zurita, una joven de 30 años, que ingresó al centro de salud con graves heridas en su rostro y en diferentes partes del cuerpo, como asimismo un cuadro de neumonía.

Heridas por las que los familiares responsabilizan a los representantes de la Asociación Pro Ayuda a la Niñez Desamparada, que cuenta con un hogar de internos con diferentes discapacidades, como era el caso de Elizabeth. En este sentido, Jorge, sobrino de Zurita, consideró ante Crónica que “ya estaba muerta en vida. Entró al hospital con el rostro desfigurado y con hematomas por todos lados. No nos quedan dudas de que fue golpeada, porque ya había pasado, y no sólo con ella, sino con otros internos. Esta vez se les fue la mano, es horrible”.

El hecho que causó conmoción en Baradero desencadenó sucesivas manifestaciones de seres queridos de Elizabeth, y de otros pacientes frente a las instalaciones de APAND. Al respecto, el familiar de la joven reveló que “vamos a realizar más marchas, pidiendo justicia porque está claro que mi tía fue asesinada”.

En tanto, los directivos de la ONG implicada informaron a los médicos que asistieron a Zurita que sus lesiones fueron producto de una caída, versión que hasta el momento no ha generado el convencimiento de las autoridades de la UFI 8 de Baradero. La mujer, de 30 años, se hallaba en el hogar desde hace seis años, tras la pérdida de sus progenitores, por presentar retraso madurativo y no disponer de familiares que pudieran asumir su cuidado.

A partir de entonces, quienes habitualmente la visitaban en el recinto advirtieron situaciones de violencia, como asimismo muestras de abandono, de acuerdo al testimonio de Jorge, que remarcó que “mi tía estaba desnutrida, llena de piojos y mugrienta. Pero no es el único caso, hay otros. Por eso vamos a exigir justicia para que esto no vuelva a suceder”.

Justamente, la muerte de Elizabeth motorizó las denuncias de familiares de otros internos, quienes también reconocen maltratos.

Crònica

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