Hepatitis: cuánto cuesta erradicar la enfermedad

A propósito del Día Mundial contra la Hepatitis, que se celebra hoy, la Organización Mundial de la Salud (OMS) instó a los países a aprovechar las recientes reducciones de los costos del diagnóstico y el tratamiento de las hepatitis víricas y aumentar las inversiones para eliminar la enfermedad.

Un nuevo estudio de la OMS, publicado el viernes último en “Lancet Global Health”, revela que la inversión de 6.000 millones de dólares al año destinada a la eliminación de la hepatitis en 67 países de ingresos bajos y medios evitaría 4,5 millones de muertes prematuras de aquí a 2030, y otras 26 millones con posterioridad a esa fecha.

En concreto, se necesitan 58.700 millones de dólares para eliminar las hepatitis víricas como amenaza para la salud pública en esos 67 países de aquí a 2030. Esto significa reducir las nuevas infecciones en un 90% y las muertes en un 65%.

“Hoy en día, el 80% de las personas con hepatitis no puede obtener los servicios que necesita para prevenir, detectar y tratar la enfermedad”, afirmó el director general de la OMS, doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, a través de un comunicado de prensa.

“En el Día Mundial contra la Hepatitis, pedimos un liderazgo político audaz, con inversiones a la par. Hacemos un llamamiento a todos los países para que integren los servicios relacionados con las hepatitis en los paquetes de prestaciones en el contexto de sus esfuerzos por lograr la cobertura sanitaria universal”, agregó.

Según pusieron de manifiesto desde la OMS, mediante la inversión actual en pruebas diagnósticas y medicamentos para tratar las hepatitis B y C, “los países pueden salvar vidas humanas y reducir los costos relacionados con la atención a largo plazo de la cirrosis y el cáncer de hígado a consecuencia de las hepatitis no tratadas”.

SIN ACCESO

La entidad sanitaria mundial subraya que para la gran mayoría de los 325 millones de personas con hepatitis B o C, el acceso a las pruebas diagnósticas y al tratamiento sigue estando fuera de su alcance.
De los 257 millones de personas que se estima que hay infectadas por el virus de la hepatitis B (VHB):

* Solo 27 millones (10,5%) sabían que estaban infectadas en 2016.

* De las que estaban diagnosticadas, solo 4,5 millones (17%) recibieron tratamiento ese mismo año.

* En 2016 hubo 1,1 millones de nuevos casos de infección crónica por el VHB, que es una causa primaria de cáncer de hígado.

De los 71 millones de personas que se estima que había en 2015 infectadas por el VHC:

* Solo 13,1 millones (19%) sabían que estaban infectadas en 2017.

* De las que estaban diagnosticadas, solo 2 millones (15%) recibieron tratamiento curativo ese mismo año.

* En general, entre 2014 y 2017, 5 millones de personas recibieron tratamiento curativo para la hepatitis C.

* En 2017 hubo 1,75 millones de nuevos casos de infección crónica por el VHC.

SIN SINTOMAS

Especialistas locales estiman que más de 1 millón de argentinos convive con hepatitis B y C, y en el 80% de los casos, quienes la padecen no presentan síntomas.

“Se calcula que el 1% de la población tiene hepatitis C. De esa cifra, solo están diagnosticados y tratados el 1% de ellos. El resto no lo sabe”, alertó el doctor Esteban Gonzalez Ballerga, de la división Gastroenterología del Hospital de Clínicas José de San Martín.

Según recordó el profesional, la hepatitis B es considerada la octava causa de muerte en el mundo, mientras que la hepatitis C es la primera causa de trasplante hepático en occidente.

Respecto de las medidas que favorecen la prevención y el diagnóstico precoz, González Ballerga subrayó que “lo principal es acudir al médico: todas las personas mayores de 50 años, tengan o no antecedentes, deberían realizarse estudios para detectar infección por hepatitis C, al menos una vez en la vida”. Asimismo, remarcó que toda la población sexualmente activa o en estado fértil debería estar estudiada y vacunada contra el virus de la hepatitis B. En cuanto al alcoholismo, “la prevención es la abstinencia o la contención profesional, en los casos más severos”, opinó.

Desde el punto de vista del hepatólogo, tratar una cirrosis causada por una hepatitis es enfrentarse a una situación que se podría haber prevenido. “La clave es el diagnóstico precoz y el tratamiento oportuno, antes de llegar a una lesión severa del hígado”, afirmó el especialista, quien aclaró que estas afecciones “no generan síntomas hasta que es demasiado tarde”.

El estado avanzado de lesión hepática se conoce como “cirrosis”. “Tratar una cirrosis es enfrentarse a una situación que se podría haber prevenido. La clave es el diagnóstico precoz y el tratamiento oportuno, antes de llegar a una lesión severa del hígado”, insistió González Ballerga.

A modo de conclusión, el especialista hizo hincapié en que “en la actualidad el avance de la medicina brinda excelentes perspectivas, ya que los tratamientos médico-farmacológicos funcionan muy bien”. En ese sentido, comentó que un paciente con cirrosis, “en el pasado tenía los peores pronósticos y hoy día es tratable”.

“Si se retira la causa de la lesión, es decir, si se combate el virus o se evita el consumo de alcohol, la lesión puede incluso retrogradar. Si el paciente no está compensado, es un poco más difícil desandar el camino, pero aún así hay perspectivas de tratamiento”, matizó.

10 MENSAJES CLAVE

Existen cinco tipos de hepatitis víricas: A, B, C, D y E. Las infecciones crónicas por el VHB y el VHC son las causantes de más del 95% de las muertes, mientras que las hepatitis A y E raramente causan enfermedades que pongan en peligro la vida. La hepatitis D es una infección adicional que solo ocurre en personas infectadas por el VHB.

Entre los principales mensajes que busca transmitir la OMS con motivo del Día Mundial contra la Hepatitis, se encuentran;

1. Las hepatitis víricas B y C son una de las principales causas de muerte de origen infeccioso. Las hepatitis víricas B y C afectan a 325 millones de personas y causan alrededor de 1,4 millones de muertes al año. Son la segunda enfermedad infecciosa más mortífera después de la tuberculosis, y hay nueve veces más personas infectadas por el VHB y el VHC que por el VIH. Las muertes por hepatitis han ido en aumento en los últimos 20 años, lo que indica una falta de concientización y acción a nivel mundial.

2. Es mucho lo que se puede hacer: las hepatitis se pueden prevenir, diagnosticar y tratar. La vacuna contra la hepatitis B tiene una eficacia del 98-100% para prevenir nuevas infecciones. Hay que hacerse pruebas de la hepatitis B y, si resultan positivas y está indicado, se debe proporcionar tratamiento de por vida. Por su parte, la hepatitis C puede curarse.

3. La mayoría (más del 80%) de las personas con hepatitis víricas no tienen acceso a las pruebas ni a los tratamientos. En 2016, sólo el 10% (27 millones) de las personas con hepatitis B sabían que estaban infectadas, y solo el 17% de estas (4,5 millones) recibían tratamiento. En 2017, solo el 19% (13,1 millones) de las personas con hepatitis C sabían que estaban infectadas, y solo el 15% de estas (2 millones) recibieron tratamiento curativo ese mismo año. En general, entre 2014 y 2017, 5 millones de personas han recibido tratamiento curativo para la hepatitis C.

4. Sigue habiendo nuevas infecciones debido a la falta de servicios de prevención. En 2017, 1,1 millones de personas contrajeron infecciones crónicas por el VHB, y 1,75 millones por el VHC. Juntas, las hepatitis B y C representan el mayor número de nuevas infecciones, entre otras enfermedades infecciosas importantes como el VIH y la tuberculosis. Es urgente mejorar la reducción de daños, los servicios de control de la sangre y de las infecciones y la vacunación contra la hepatitis B.

5. Para eliminar las hepatitis de aquí a 2030 será necesario un importante aumento de la financiación para la prevención, la detección y el tratamiento en el contexto de la cobertura sanitaria universal.

6. Los países deben asegurarse de que los planes nacionales de detección y tratamiento de las hepatitis incluyan financiación e inversiones específicas. Hasta abril de 2019, 124 países habían elaborado, o estaban elaborando, planes y estrategias nacionales contra las hepatitis, pero muchos de estos planes carecen de financiación. En 2017, sólo el 58% de los 82 países de ingresos bajos y medianos habían incluido la financiación nacional en sus planes nacionales de lucha contra las hepatitis.

Se pueden conseguir mayores progresos cuando los países inviertan en servicios de detección y tratamiento de las hepatitis.

7. Los países deben buscar precios óptimos para los medicamentos y pruebas diagnósticas. El nuevo análisis de la OMS muestra que las pruebas y el tratamiento de la hepatitis son intervenciones de alto impacto que pueden ayudar a los países a acelerar los avances hacia la cobertura sanitaria universal, pero dichos precios son muy desiguales y pueden ser muy altos en algunos países. Por ejemplo, los medicamentos contra la hepatitis C pueden costar hasta US$ 120 000 en algunos países de ingresos altos, pero en Pakistán el mismo tratamiento curativo se puede obtener por US$ 20.

8. Invertir en la lucha contra las hepatitis es una decisión inteligente para obtener resultados de salud más generales. Las inversiones para lograr eliminarlas incrementarían la factura sanitaria mundial en un 1,5%, pero generarían mayores beneficios por los mejores resultados sanitarios generales. La financiación de la detección y el tratamiento de las hepatitis en el contexto de la cobertura sanitaria universal puede reducir las muertes mundiales en un 5% y aumentar los años de vida saludable en un 10% para el año 2030.

9. Invertir en la detección y el tratamiento de las hepatitis significa prevenir el cáncer de hígado. Las infecciones crónicas por VHB y VHC pueden ser asintomáticas durante años o decenios, pero lenta y silenciosamente dañan el hígado, y acaban por causar cáncer. Más del 60% de los casos de cáncer de hígado se deben a la detección y tratamiento tardío de las infecciones por VHB y VHC. Dos tercios de estos casos de cáncer son causados por la hepatitis B, y un tercio por la hepatitis C.

10. En el Día Mundial de la Hepatitis 2019, unámonos a la causa para ayudar a 325 millones de personas. Detengamos la ignorancia y la desatención de las hepatitis víricas. Compartamos información al respecto. Conozcamos los riesgos y hagámonos las pruebas. Quienes han sido diagnosticados de hepatitis B o C, deben hablar con los profesionales sanitarios sobre un posible tratamiento, seguimiento o curación. Si se detecta a tiempo, se puede evitar el riesgo de enfermedad crónica y la carga financiera para el paciente y su familia. Las medidas se debe tomar cuanto antes.

La Prensa

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