El Gobierno británico espera una moción de censura para el 9 de septiembre

Downing Street ya pone fecha para la moción de censura conjunta entre los diputados conservadores ‘rebeldes’ y la oposición en la que seguramente sea la última opción real para frenar la salida sin acuerdo. El 9 de septiembre, una semana después de que el Parlamento británico vuelva del receso veraniego, parece ser el día elegido por los opositores para intentar tumbar el recientemente formado Ejecutivo de Boris Johnson.

Ni siquiera las vacaciones veraniegas han conseguido darle una tregua al nuevo premier, que ya ve cómo sus adversarios políticos, tanto internos como externos, ponen en marcha la maquinaria para ver si tienen los números necesarios para destituirle. La moción de censura, sin embargo, y según lo ven en Downing Street, no sólo otorga una posibilidad de detener el no deal, sino que si finalmente termina fracasando entienden en el Gobierno que esto podría forzar a la Unión Europea a reconsiderar la salvaguarda en Irlanda y abrirse a un acuerdo más favorable para los intereses del Reino Unido.

Es por eso que a pesar de que Johnson coincidirá con varios líderes europeos durante la cumbre del G-7 que se celebrará en Biarritz a finales de agosto, todo apunta a que en Bruselas esperarán a ver el desarrollo de los acontecimientos a partir del lunes 9 de septiembre. Será entonces cuando Johnson, que ha hablado por teléfono hoy con Trump, se encuentre por primera vez con el presidente de los Estados Unidos, algo que también inquieta a Bruselas por el progresivo acercamiento entre los dos países.

«El presidente ha expresado su agradecimiento por el firme compromiso y colaboración del Reino Unido para abordar los diversos desafíos a nivel mundial y espera encontrarse con él personalmente en un futuro cercano», expresó la Casa Blanca a través de un comunicado.

Fijada de forma no oficial la fecha para la moción de censura, la incógnita está ahora en saber qué es lo que quieren hacer las diferentes fuerzas que la apoyen, ya que si no existe un consenso esto podría terminar favoreciendo a los intereses del primer ministro y su equipo. En el hipotético caso de que se logren los apoyos necesarios y ésta triunfe, el Parlamento tendría 14 días para formar un nuevo Gobierno antes de que se convoquen de forma automática unas nuevas elecciones generales. Esto beneficiaría a Johnson, que ya ha asegurado por medio de sus portavoces y de su asesor principal, Dominic Cummings, que se intentaría retrasar por todos los medios la convocatoria electoral hasta más allá del 31 de octubre, forzando la salida sin acuerdo y haciendo inútil el esfuerzo de sus adversarios.

Por tanto, y contando con que Phillip Hammond y Dominic Grieve consigan sumar a los suficientes compañeros a su terna de ‘rebeldes’ tories, la opción que se ha barajado es la de constituir un «Gobierno de unidad» para pedir una ampliación del artículo 50, pero parece que el partido laborista ha dejado claro que no apoyará a ningún candidato de consenso como son el conservador Ken Clarke o la laborista Yvette Cooper, que es de una tendencia contraria a Jeremy Corbyn.

Aun así todavía hay diputados conservadores que no tienen tan clara la posibilidad de plantear una moción de censura y enfrentarse a unas posibles elecciones generales, por lo que prefieren explorar antes todas las vías legislativas posibles. Una de ellas es la de tomar el control de la agenda parlamentaria con la ayuda del presidente de la Cámara, John Bercow y aprobar así la legislación necesaria para poder pedir una nueva prórroga para el Brexit, una idea que hasta hace no mucho no agradaba a la Unión Europea pero que ahora sería vista como una forma de ganar tiempo para que cambie el gobierno del país.

Conclusión

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