Cuando el dolor impide caminar

Con el invierno y las bajas temperaturas, quienes padecen dolores en los miembros inferiores empiezan a sentir dificultades en el día a día. Cuando el dolor no permite caminar hay que consultar al especialista antes de que aparezcan otras complicaciones.

El dolor en las piernas se debe a lo que los médicos llaman “isquemia”, que se produce por la disminución de la circulación sanguínea en distintas partes del cuerpo. “La enfermedad vascular no solo afecta a las piernas sino a arterias coronarias. Una persona puede tener complicaciones tanto en los miembros inferiores como en el corazón”, comenta el doctor Daniel Braver, jefe del Programa de Pie Diabético del Hospital de Clínicas.

“Los síntomas de alerta son: hormigueo, tener que parar al caminar, caminar cada vez menos o incluso despertarse a la noche fruto de un dolor agudo, punzante, en las piernas y los pies”, afirma Braver.
En el mismo sentido, Braver advirtió: “El frío empeora la patología vascular, porque favorece la vasoconstricción, es decir las arterias se contraen, se hacen más pequeñas por ende la persona puede sufrir dolor. En cuanto al calzado, si bien es una afección que se da en hombres como mujeres, estas últimas, deben tener cuidado con el uso de zapatos de taco alto o de punta, ya que pueden agravar la sintomatología”.

Dentro de los factores de riesgo se encuentran la diabetes, el colesterol, el tabaquismo y la hipertensión. “Las complicaciones que pueden acarrear una insuficiencia vascular en miembros inferiores depende de estos factores de riesgo. En el caso de los fumadores está presente el riesgo de infarto, los hipertensos son más proclives a un Accidente Cerebro Vascular (ACV) y las personas diabéticas suelen presentar dificultades en la cicatrización con posteriores infecciones y amputaciones en casos donde no se acudió al especialista a tiempo”, puntualiza el especialista.

Dentro de los grupos de riesgo mencionados hay que hacer foco en las personas diabéticas en particular, ya que padecen lo que se conoce como “pie diabético”. “La posibilidad que una persona con diabetes presente una lesión en sus miembros inferiores es del 15 al 25% a lo largo de toda su vida. La recurrencia de la misma es del 50 al 70% dentro de los 5 años”, detalla.

Braver advierte que “todo paciente diabético de más de 45 años debe hacerse los estudios pertinentes de forma periódica para descartar la enfermedad vascular y repetir los chequeos una vez al año” y aconseja salir a caminar, como recomendación de salud.

“En estos casos hay que evitar el sedentarismo y caminar por lo menos 30 minutos por día, tres veces a la semana”, resume Braver.

Además, en las personas con diabetes existe el riesgo de desarrollar neuropatía diabética, que se caracteriza por la pérdida total de sensibilidad en miembros inferiores. “Al no sentir dolor, la persona se lesiona y no se da cuenta. La lastimadura puede infectarse, transformándose en una úlcera que si no se controla con un profesional para la adecuada cicatrización, puede terminar en una amputación. En el mundo, cada 20 segundos, se realiza una amputación. El 85% de estas amputaciones son causadas por una úlcera en el pie. Esto se puede prevenir, con control y con la consulta temprana al especialista”, puntualiza el especialista.

En el Hospital de Clínicas funciona un Grupo interdisciplinario de Pie Diabético, compuesto por profesionales de diversas especialidades que trabajan en la atención integral de las personas con diabetes. Es una verdadera red de especialistas en cirugía vascular, traumatología, podología, infectología, diabetología y enfermería, que se combinan para la atención, seguimiento, cuidado y control de los pacientes con pie diabético.

El Programa de Pie Diabético recibe alrededor de 100 consultas semanales y lleva adelante tareas asistenciales y de docencia, tanto para los profesionales del Hospital como abiertas a la comunidad.

La Prensa

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