Automutilación, un gesto desesperado de personas trans: drama en China

Era una tarde de invierno en 2012, en un pueblo del este de China. Sentado en el piso de su habitación un joven de 16 años, con un bisturí en la mano, se cortaba los genitales mientras su madre dormía en la habitación contigua.

El adolescente intentaba, a riesgo de su vida, reproducir operaciones vistas en docenas de tutoriales en Internet para deshacerse de su sexo de nacimiento.


Detenido por el dolor, el adolescente interrumpió su operación a mitad de camino.

Su nombre ahora es Alice y le explicó a AFP: “Estaba desesperado, tenía miedo, tenía la sensación de que todo tenía que ser limpiado y terminado de una vez por todas”.

China no tiene estadísticas oficiales sobre el número de transexuales en el país, pero pocos hospitales practican operaciones de cambio de sexo, lo que puede llevar a algunas personas a automutilarse, como recordó Amnistía Internacional a principios de este año.

“Fue una gran preocupación lo que me devoró por dentro”, dijo Alice, que no se reconoce en ningún género.

En esos días el adolescente ya estaba gastando dinero en medicamentos hormonales, pero como era menor de edad habría necesitado el consentimiento de su familia para someterse a una operación costosa.

“Las leyes y políticas discriminatorias están empujando a las personas a pensar que no tienen más remedio que arriesgar sus vidas haciéndolo ellos mismos o buscando hormonas adulteradas en el mercado negro”, dijo Doriane Lau, especialista de China para Amnistía Internacional.

Disturbios mentales

Infeliz en su cuerpo femenino, Jiatu comenzó hace tres años un tratamiento clandestino con testosterona, con inyecciones entregadas por contrabandistas de Tailandia.

“Esta es la única forma de conseguirlo”, dijo a la AFP. “Nos mantenemos actualizados en Internet gracias a los hermanos”, agrega, refiriéndose a otras mujeres que se han convertido en hombres.

En marzo, el gobierno chino aceptó una recomendación del Consejo de Derechos Humanos de la ONU para prohibir la discriminación contra las personas lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales (LGBTI).

Pero Pekín todavía clasifica a los transexuales como “enfermos mentales”.

Alice, de 23 años, responsabiliza al conservadurismo de la sociedad china por la inactividad del gobierno. “El momento no es favorable. Lo que el gobierno puede hacer está limitado por la actitud de la sociedad”. En su opinión, “las cosas serán mejores para la próxima generación”.

Alice vive en Shanghai y ahora trabaja como educadora para ayudar a las personas trans.

Después de su fracasada automutilación, Alice finalmente se hizo extirpar completamente los órganos genitales masculinos el año pasado durante una operación en Tailandia que le costó más de 90,000 yuanes (11,400 euros). Un regalo de su novia.

“Es más natural, me siento muy bien”, dijo Alice. (AFP)

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