Más allá de la bronca por el empate agónico, Independiente Rivadavia consiguió el punto que necesitaba frente a Fluminense para sellar una clasificación histórica a los octavos de final de la Copa Libertadores. Un sueño que hace apenas unos meses parecía imposible y que hoy es una realidad absoluta para Mendoza.
Fiel al estilo que lo llevó a este presente inolvidable, la Lepra volvió a sostenerse en su identidad. El equipo de Alfredo Berti jamás especuló ni resignó protagonismo ante uno de los gigantes de Brasil, el mismo al que ya había derrotado semanas atrás en el mítico Maracaná. Presión alta, orden táctico, intensidad y personalidad fueron las bases de otro partido enorme del conjunto mendocino.
Durante el primer tiempo, Independiente Rivadavia fue claramente superior y generó las mejores situaciones para romper el cero. El arquero Fábio sostuvo con vida al Flu: primero le tapó una media vuelta tremenda a Fabrizio Sartori y luego evitó el gol con una gran reacción ante el cabezazo de José Florentín. Como si fuera poco, el travesaño también le negó el grito a Alex Arce, que ya empezaba a avisar.
En el complemento, la obligación de ganar hizo que Fluminense adelantara líneas y manejara más la pelota. Sin embargo, esa posesión nunca se tradujo en peligro real. Y cuando el partido pedía una cuota de jerarquía, apareció el goleador de siempre. Alex Arce, implacable dentro del área, ganó de cabeza tras una pelota parada y puso el 1-0 que desató la locura en Mendoza.
Después del gol, la Lepra retrocedió unos metros y apostó a defender la ventaja. El Flu fue con todo y terminó encontrando el empate a través de John Kennedy, cuyo remate se desvió en Leonel Bucca antes de meterse en el arco. Un empate con sabor amargo por cómo se dio el final, aunque insuficiente para borrar una noche histórica.
Porque más allá del 1-1, Independiente Rivadavia logró el gran objetivo: clasificarse a los octavos de final de la Copa Libertadores y extender una racha impresionante de 11 partidos sin derrotas. Ahora, con la confianza por las nubes, la Lepra ya empieza a enfocarse en su próximo compromiso ante Unión de Santa Fe.
Y si hay un nombre propio para explicar este presente, ese es el de Alex Arce. Letal. Goleador. Determinante. El paraguayo volvió a demostrar por qué es el gran símbolo ofensivo del equipo: alcanzó los cinco goles en esta Libertadores, suma ocho tantos en 2026 y acumula unos impactantes 40 goles en 63 partidos con la camiseta de la Lepra. Números de crack.