Se terminó el sueño de Independiente Rivadavia en la Copa Libertadores, pero no la enorme historia que construyó durante su primera participación. La Lepra empató 1-1 ante Fluminense en el Malvinas Argentinas y estuvo a un paso de meterse entre los ocho mejores del continente, pero terminó cayendo en la definición por penales.
El conjunto mendocino tuvo que sobreponerse a un golpe inesperado. Kevin Serna puso en ventaja al equipo brasileño, que aprovechó una desatención defensiva para encontrar el 1-0. Sin embargo, la Lepra no se desordenó ni bajó los brazos. Con el correr de los minutos, comenzó a empujar a Fluminense contra su propio arco y encontró una oportunidad inmejorable para igualar.
La expulsión de Canobbio a los 57 minutos le dio todavía más argumentos al equipo de Alfredo Berti, que se adueñó del tramo final. Con más corazón que fútbol, Independiente Rivadavia fue acumulando ataques y tuvo en Maxi Salas y Álex Arce a sus principales cartas ofensivas.
Arce apareció sobre el final y llevó la serie a los penales
Cuando parecía que el sueño empezaba a escaparse, apareció el goleador paraguayo. Tras una revisión del VAR, el árbitro Andrés Rojas sancionó penal para la Lepra y Álex Arce se hizo cargo de la ejecución.
El delantero no falló. A un minuto del final, convirtió el 1-1 y desató la locura en el Malvinas Argentinas. Independiente Rivadavia había conseguido forzar los penales ante uno de los grandes del continente.
La tanda comenzó favorable para los mendocinos después del error de Luciano Acosta, pero la ilusión duró poco. Florentín y Atencio fallaron sus ejecuciones y Fluminense aprovechó para quedarse con la clasificación y avanzar a los cuartos de final.
Una eliminación que no borra la hazaña
La derrota no puede borrar todo lo que hizo Independiente Rivadavia en esta Libertadores. La Lepra ganó en el altiplano boliviano ante Bolívar, se impuso en el mítico Maracaná y llegó a poner contra las cuerdas a Fluminense.
Berti construyó un equipo con una identidad clara y logró convencer a sus jugadores de que podían competir de igual a igual ante los grandes de Sudamérica. El resultado final fue una campaña que ya quedó en la historia del club.
La Copa terminó para Independiente Rivadavia, pero el sueño no tiene por qué hacerlo. Con el equipo peleando arriba en la tabla anual, la Lepra todavía tiene motivos para mirar hacia adelante y volver a pensar en grande.