La cara de Pipo Gorosito lo dijo todo. Una sonrisa irónica, un gesto de incredulidad y la mirada perdida reflejaron la frustración de un San Lorenzo que tuvo el empate en la última jugada, pero volvió a quedarse con las manos vacías. Un cabezazo solitario de Ladstatter parecía tener destino de gol, pero entre el manotazo de Losada y el tercer palo de la noche, el grito quedó nuevamente atragantado.
El alivio, en cambio, fue total en los jugadores de Lanús, que celebraron la atajada como si se tratara de un gol más. El Granate venció 1-0 al Ciclón, comenzó el Torneo Clausura con una victoria y profundizó la preocupación del conjunto de Boedo, que venía de quedar eliminado de la Copa Argentina por penales ante Deportivo Riestra.
San Lorenzo no mereció perder. El partido fue abierto y tuvo varias situaciones de gol, pero el equipo de Gorosito estuvo cerca de ponerse en ventaja en el primer tiempo. Entre los 15 y los 16 minutos, Alexis Cuello se encontró dos veces con los palos: primero, tras un rebote del arquero; luego, con un gran zurdazo desde media distancia que tomó comba y terminó pegando en el travesaño.
La noche parecía torcida para el Ciclón. Mientras tanto, Lanús también generaba peligro y obligaba a Gill a realizar intervenciones importantes. El conjunto local se hacía fuerte y encontraba espacios, aunque el marcador permanecía en cero.
Disconforme con el funcionamiento de la zona media, Gorosito movió las piezas en el entretiempo y cambió la pareja del doble cinco. Alassia e Insaurralde dejaron la cancha y sus lugares fueron ocupados por Perruzzi y Cardillo. Sin embargo, el cambio no modificó demasiado el desarrollo y, de hecho, Lanús asumió un mayor protagonismo durante el complemento.
El Granate tuvo algunas buenas aproximaciones, pero falló en la resolución. Marcich, que se proyectó constantemente por la banda izquierda, llegó con espacios en varias oportunidades, aunque terminó las jugadas con remates cruzados cuando sus compañeros ingresaban libres por el centro.
San Lorenzo parecía salvarse, hasta que cometió uno de esos errores que suelen pagarse caro. A los 20 minutos, De Ritis habilitó al colombiano Valois, quien recibió la pelota picando dentro del área. Gill quedó reclamando una posición adelantada y reaccionó tarde, mientras que los centrales, que habían dado el paso adelante, quedaron desacomodados.
Valois dejó picar la pelota y definió con potencia para marcar el 1-0. Un golpe durísimo para Gorosito, que rápidamente comenzó a mover el banco en busca de mayor peso ofensivo. Ingresaron el Perrito Barrios, Hernández y Ladstatter, pero el Ciclón no logró encontrar la claridad necesaria para alcanzar la igualdad.
Con más empuje que fútbol, San Lorenzo se lanzó al ida y vuelta. Pudo haber perdido por una diferencia mayor, pero también tuvo el empate en la última jugada. La atajada de Losada y el palo le negaron la igualdad y sellaron una derrota que deja preocupación.
El 1-0 ante Lanús describe un panorama complejo para el equipo de Boedo. Con muchos jóvenes, un plantel en formación y solamente una competencia por delante, San Lorenzo deberá empezar a ganar rápidamente si quiere evitar que el semestre se haga demasiado largo y mantener el sueño de terminar entre los ocho mejores.