El fútbol, la vida en sí, son decisiones. La frase inmortalizada por Miguel Russo es una máxima bien sabida. Unión empezó a perder contra Lanús cuando Madelón, su entrenador, tomó una decisión arriesgada. En realidad, fueron dos. La primera, la de Fascendini, de hacer una falta parado como último hombre a 40 metros del arco de Mansilla. Bien expulsado por Espinoza tras verla en el VAR.
Madelón no hizo un cambio tras la roja y llegó el gol de Lanús
Pero la de fondo, la del DT, fue la más importante. A los 45’ del primer tiempo, el Tatengue se quedó sin uno de los centrales. Como ya terminaba la primera mitad, Leo no quiso mover el banco para no quemar una ventana y lo pagó caro. Llegó el gol de Carrera, en un cierre de la primera mitad que fue negro para los santafesinos.
Todo parecía liquidado. Antes de los 15 minutos del segundo tiempo, Marcelino Moreno había definido una contra conducida por Salvio. El recibió apenas inclinado hacia la izquierda, enganchó para sacar de encima una pierna rival y sacó un derechazo potente al primer palo. Con el 2-0, y 11 contra 10, parecía que la última media hora iba a estar de sobra. Si bien el Tatengue intentaba, Lanús estaba bien parado y no sufría.
Pero perdido por perdido, Unión se sacó de encima los temores y fue por todo. A matar o morir. Los de Pellegrino, en busca del tercero, dejaron espacios y lo pagaron. Palacios se mandó una gran corrida para asistir a Tarragona. El voluntarioso delantero de la visita definió muy bien por arriba y le dio poquito menos de 30 minutos de vida a Unión. Ahí, en ese instante, fue cuando el partido mejor se armó. Ambos tuvieron chances. Era un partido quebrado.
Marcelino volvió a quedar solo dentro del área pero esta vez tardó un segundo y se perdió el tercero. Madelón, vivo, tiró toda la carne al asador sobre el final. Estigarribia se metió en cancha para armar un doble nueve y la pelota llovió al área aunque sin llegar al tan deseado empate.
Fue un 2-1 para que el Grana siga ganador. Ya tiene seis puntos y avanzó en la Copa Argentina.