River igualó 0-0 con Rosario Central en el Gigante de Arroyito y el análisis deja un sabor ambiguo para Marcelo Gallardo. En el primer tiempo, el equipo fue superior, manejó la pelota y mereció abrir el marcador, incluso con un gol anulado a Sebastián Driussi por offside. Sin embargo, en el complemento el local creció y obligó al Millonario a sostener el empate con orden y sacrificio. El dato positivo es claro: el arco de Santiago Beltrán sigue invicto y ya suma 270 minutos oficiales sin goles.
El problema vuelve a estar adelante. River sigue sin gol y sin peso ofensivo, una tendencia que preocupa. Mientras Juan Fernando Quintero estuvo activo, el equipo tuvo circulación y profundidad, pero cuando el colombiano bajó el ritmo y luego salió, la generación se apagó. Faltaron pases verticales, sorpresa y desequilibrio individual. Los delanteros, titulares y relevos, continúan secos y eso condiciona el funcionamiento general.
Detrás, en cambio, hubo respuestas firmes. La dupla central con Lucas Martínez Quarta y el regreso de Paulo Díaz sostuvo al equipo en el tramo más complicado. En el mediocampo, Aníbal Moreno y Fausto Vera ganaron la pelea física y evitaron que Central lo arrinconara definitivamente. Beltrán, exigido en el segundo tiempo, respondió con seguridad en su prueba más dura desde que asumió la titularidad.
La preocupación para Gallardo también pasa por el banco. Los cambios no mejoraron al equipo: Salas no logró contagiar, Subiabre entró liviano y Lencina junto a Galoppo tomaron malas decisiones en ataque. Hoy River no encuentra una alternativa creativa que reemplace a Quintero cuando las piernas pesan. Aun así, el punto suma ante un rival fuerte y deja una base defensiva sólida, aunque la deuda ofensiva empieza a transformarse en un tema central del arranque de temporada.