Rosario Central tenía todo servido para cerrar una fase de grupos ideal en la Copa Libertadores. Dependía de sí mismo, llegaba como líder y hasta soñaba con terminar como el mejor primero del certamen. Sin embargo, la altura de Quito terminó jugando un papel determinante y el equipo de Jorge Almirón cayó por 1-0 frente a Independiente del Valle.
La derrota dejó un sabor amargo en el conjunto rosarino, que no solo perdió la punta del Grupo H, sino que además terminó segundo por el sistema olímpico, criterio de desempate basado en los enfrentamientos directos. Ambos equipos finalizaron con 13 puntos, pero el conjunto ecuatoriano hizo valer la victoria conseguida en Quito tras el empate registrado en Rosario.
Si el partido se mantuvo abierto durante gran parte de la noche fue gracias a la enorme actuación de Jeremías Ledesma. El arquero fue la gran figura del Canalla y sostuvo al equipo con al menos cuatro atajadas decisivas en momentos clave. Central nunca logró sentirse cómodo en la altura y sufrió físicamente desde los primeros minutos.
La idea de Almirón era intentar manejar la pelota, jugar corto y bajar el ritmo del encuentro, pero rápidamente el equipo comenzó a sentir el desgaste. Le costaba recuperar el aire, llegar a las coberturas defensivas y sostener la posesión. En el segundo tiempo directamente cedió la pelota y quedó demasiado metido cerca de su arco.
Independiente del Valle detectó el cansancio de Central y comenzó a empujar cada vez más hasta encontrar la jugada que definió el encuentro. Pol Fernández fue sancionado por un penal muy discutido sobre Romero y Junior Sornoza no perdonó desde los doce pasos para marcar el único gol de la noche.
Obligado a reaccionar, el Canalla intentó adelantarse, aunque ya sin piernas ni claridad futbolística. La única respuesta concreta llegó con un remate de Jaminton Campaz que exigió una gran intervención del arquero Quintana. Antes, en el primer tiempo, Enzo Copetti había desperdiciado la chance más clara para los rosarinos en un mano a mano donde demoró demasiado la definición y terminó rematando al cuerpo del arquero.
Central luchó, resistió y sufrió en Quito, pero la altura terminó pasándole factura. Lo que parecía una noche perfecta para cerrar la fase de grupos en lo más alto terminó transformándose en un golpe duro para un equipo que ahora deberá afrontar los octavos de final desde el segundo lugar.