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Deportes

Talleres sumó su segunda victoria en el Apertura tras imponerse ante Gimnasia de Mendoza

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Talleres tuvo su noche especial en el día de los enamorados. En un 14 de febrero cargado de tensión, con un Kempes impaciente por el flojo rendimiento colectivo, apareció Valentin Davila para cambiar silbidos por aplausos y firmar el 2-1 ante Gimnasia de Mendoza que necesitaba la T para volver a sonreír.
El equipo no estaba jugando bien. Le costaba asumir el protagonismo, no encontraba sociedades claras y repetía imprecisiones que alimentaban el mal humor en las tribunas. En ese contexto adverso, a los 33 minutos del primer tiempo, Davila —que había ingresado por el lesionado Barticiotto— rompió el molde. Catalán bajó un centro pasado y el juvenil la agarró de volea, cruzada y rasante. La pelota viajó fuerte y se metió junto al palo, sin chances para el arquero. Golazo y 1-0 en medio de un trámite incómodo.

Pero la tranquilidad duró poco. Talleres volvió a mostrar los problemas defensivos que lo persiguen en el torneo. A los 44’, Ulises Sánchez metió un pase preciso a la espalda de Schoot. El lateral quedó largo, había espacios y Lencina los atacó con decisión. Avanzó varios metros sin oposición y tocó al medio para la llegada de Modica, que entró solo y definió con calidad ante Herrera. Una jugada que expuso retrocesos lentos y marcas abiertas. El empate cayó como un baldazo y el Kempes explotó en silbidos antes del descanso.


En el complemento, con el partido abierto y el clima espeso, apareció otra vez Davila. Con confianza y personalidad, tomó la pelota fuera del área y sacó un derechazo desde media distancia que se clavó al lado del palo. Inatajable. El estadio pasó del murmullo al estallido en cuestión de segundos. A partir de ahí, la T no quiso cometer errores: se replegó, cerró espacios y casi no sufrió hasta el final. El desahogo fue enorme en el Kempes porque el triunfo cortó una racha de tres partidos sin ganar.
El 14 de febrero tuvo dueño. Talleres ganó 2-1 gracias al pibe que se animó cuando la pelota quemaba. En un equipo que todavía busca regularidad, el amor esta vez tuvo nombre y apellido: Valentin Davila.

Fuente: DIARIO PANORAMA
Fútbol talleres Venció Gimnasia
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