El régimen de Irán amenazó este lunes con aumentar la potencia de sus ataques con misiles, al advertir que, en adelante, todos los proyectiles lanzados tendrán cabezas explosivas de al menos una tonelada. Además, señaló que continuará atacando objetivos estadounidenses en países vecinos.
El brigadier general Majid Mousavi, comandante de la Fuerza Aeroespacial de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), detalló la nueva táctica militar en un mensaje publicado en la red social X.
“A partir de ahora, ningún misil con una cabeza explosiva inferior a una tonelada será lanzado. La longitud de onda de los disparos y el nivel de las olas aumentarán, y su alcance se ampliará”, escribió Mousavi, al tiempo que destacó que la capacidad ofensiva iraní se fortalecerá tras lo que describió como la eliminación de las capas defensivas estadounidenses en la región.
Horas después del anuncio, el Ejército iraní difundió un video que, según la agencia estatal, muestra los lanzamientos de los misiles Khorramshahr, Fatah, Kheibar y Ghadr
Por su parte, el canciller iraní, Abbas Araghchi, reafirmó que Teherán continuará atacando instalaciones estadounidenses en territorios vecinos donde, según él, se despliegan sistemas militares como los cohetes HIMARS.
“Gracias, CENTCOM, por admitir que están utilizando el territorio de nuestros vecinos para desplegar sistemas HIMARS contra nuestra gente. Nadie debería quejarse si nuestros poderosos misiles destruyen estos sistemas dondequiera que se encuentren como represalia”, afirmó Araghchi en su cuenta oficial de X.
Desde el inicio de la guerra, países como Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Qatar, que albergan bases estadounidenses, han sido blanco de drones y misiles iraníes. Solo en Baréin, los ataques más recientes provocaron al menos 32 heridos y un incendio en una refinería.
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, había intentado moderar las acciones y pidió disculpas a los países vecinos por las ofensivas, pero sus declaraciones generaron críticas internas de los sectores conservadores, obligándolo a retractarse parcialmente.
Aun así, la agencia Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria, reportó una nueva “oleada de ataques con misiles y drones contra Baréin y Qatar” el mismo día de los anuncios de Araghchi.
El Ministerio de Defensa de Emiratos Árabes Unidos indicó que desde el inicio del conflicto han detectado 238 misiles balísticos, de los cuales aseguran haber interceptado 221; además, declararon haber neutralizado 1.342 de 1.422 drones identificados y ocho misiles de crucero.
Jamal Al Musharakh, embajador emiratí ante la sede europea de la ONU, reiteró que el territorio de su país no se utiliza para atacar a Irán.
En paralelo, la Guardia Revolucionaria emitió un comunicado dirigido al presidente estadounidense, Donald Trump, afirmando que los misiles iraníes son “ahora más potentes que al inicio de la guerra” y que la capacidad de Teherán para expandir el conflicto sigue vigente.
“Estamos dispuestos a expandir la guerra; la seguridad será para todos o la inseguridad para todos. Somos nosotros quienes determinaremos el fin de la guerra”, señaló el mensaje difundido por la agencia Fars.
La advertencia de Irán se produce apenas horas después de que Trump declarara que la guerra está “prácticamente terminada” y que Teherán “no tiene armada, ni comunicaciones, ni fuerza aérea”.
Las tensiones reflejan un escenario de confrontación directa entre ambos países, con implicaciones en toda la región del Golfo y un alto riesgo de escalada militar que afecta la seguridad marítima y los mercados energéticos globales.