La situación de la empresa Textilana es cada vez más compleja. Es una de las pocas textiles que todavía da pelea en Mar del Plata con su marca Mauro Sergio. En su mejor momento supo tener 1.000 empleados hoy le quedan menos de 300. Desde el 16 de noviembre tiene suspendidos a 175 trabajadores que deberían reincorporarse el 1 de abril. Pero los operarios saben que con todo el stock acumulado, seguramente seguirán las suspensiones.
Textilana es la empresa textil más importante de Mar del Plata, con mucha historia. Fundada en los '70 por Mauro Sergio Todisco, comenzó las actividades con una sola máquina de tejer manual y haciendo trabajos a fason y fue creciendo de a poco. En los '80, la marca textil Mauro Sergio comenzó a abrir locales. Trajo tecnología de punta de Europa y se convirtió en una de las marcas de sweaters más reconocida. Supo tener más de una veintena de locales.
A diferencia de otras textiles, Textilana hace todo el proceso productivo de la elaboración del sweater, desde el hilado y tejido hata su comercialización. En su época de esplendor llegó a producir dos millones de sweaters, recuerdan sus trabajadores.
Al principio del gobierno de Javier Milei tomó personal, esperanzado en lograr un crecimiento, que nunca llegó. Los 50 operarios contratados fueron los primeros en ser despedidos, al no renovarles el contrato.
"Antes de la llegada de Milei eramos 400 en la fábrica, luego se incorporaron 50 más. Pero la empresa terminó despidiendo y desvinculando a 150 trabajadores, la caída en las ventas y la apertura indiscriminada de la importación la terminó de matar. No había forma de competir. En la empresa hay un gran stock acumulado que no se puede vender", explicó a BAE Negocios, el delegado de Textilana Mauro Galván.
Desde el 16 de noviembre del 2025 la fábrica dejó de producir y suspendió a 175 trabajadores con el pago del 78% del sueldo, tras una larga negociación. El acuerdo indicaba que el 1 de abril todos debían reincorporarse. "Nada cambió, la situación del país empeoró. Ya nos dijeron que piensan proponernos que recién volvamos el 1 de junio a trabajar. Hay un retiro voluntario abierto, los acuerdos son personales y se pagan en cuotas. Pero nosotros necesitamos volver a trabajar", sostuvo el delegado.
Desde el 2024 la fábrica atravesaba una situación compleja, pero los dueños pensaron que se iba a revertir. Mauro Galván señaló "En los últimos dos años la fábrica ya no funcionaba al 100%, había bajo al 70% y luego a menos del 50%. Primero cerró el sector remeras y reubicó a unos 20 compañeros. No hay producción, hay compañeros haciendo algunas tareas pero no hay trabajo".
Pese a todo, Sergio y Roxana Todisco, hijos del fundador, hacen lo imposible para continuar con la empresa que heredaron de su padre. "Nunca dejaron de pagar los sueldos, el cuarto día hábil ya tenemos el sueldo depositado. Es una empresa que tiene a todos los trabajadores en blanco y con sueldos mejores que otras textiles. Este es un sector donde la mayoría de los trabajadores está en negro. Nos pagan la obra social, no es que defienda a los patrones, pero vemos el esfuerzo y tenemos que decir todo. Textilana no importa, todo se hacía en la fábrica desde el hilado hasta el botón", contó el delegado que hace más de 20 años trabaja en Textilana.
Llegó a tener una red importantísima de locales propios y franquiciados. En Mar del Plata, Mauro Sergio era el lugar donde todos los turistas compraban algo antes de volver de las vacaciones. Hoy cuesta encontrar locales de la marca, quedan pocos.
"Desde que asumió Milei sólo tiene una política de destrucción de la industria argentina. Cómo puede un empresario competir contra lo que llega de China, si acá tiene que pagar impuestos, nos tienen a todos en blanco, hace hasta el planchado y teñido dentro de la planta. La competencia con las importaciones es desleal. El stock acumulado no se vende porque la gente ya no tiene plata, y lo que tiene lo gasta en comida", argumentó.
Mar del Plata supo tener más de 500 textiles y hoy quedan menos de 100, incluidos los talleres. Un análisis de los últimos años de esta empresa familiar "Hemos llegado a ser casi 1000 trabajadores durante la época de Néstor y Cristina Kirchner, con Mauricio Macri quedamos 600, en la pandemia la empresa mantuvo el número y este gobierno nos terminó noquear. Con las subas de los servicios y la baja del consumo, sumado a las importaciones, ya no dan más. Más allá de las desinteligencias que hemos tenido con los patrones, siempre se mantuvo la fábrica y pasaron un montón de gobiernos, pero este gobierno la terminó de matar".
Más de la mitad de los trabajadores son mujeres, muchas de ellas jefas de hogar. Para tratar de aguantar Textilana comenzó a lavar lanas para otras empresas, trabajos que ayuden a poder ocupar a sus trabajadores para no despedirlos.
"Mientras el gobierno nos pide que saquemos los dólares del colchón, ellos los tienen afuera y ya no se ve la lluvia de inversiones. Toda mi vida me alcanzó con un solo trabajo, ahora tengo que hacer changas en la construcción o trabajar en una app para poder comer, no te digo para ahorrar. Nos está destruyendo a todos, empresas y trabajadores", explicó.
En la ruta 88 y la calle 45, camino a Batán, no se escucha el ruido de una sola máquina. No hay lugar donde guardar stock. El futuro se complica cada vez más. Sin ventas y sin producción es imposible sostener mucho tiempo más a 300 trabajadores. "La capital del suéter" pasa su peor momento.