El expresidente del Banco Central Martín Redrado sostuvo que la reforma de la Carta Orgánica de la entidad debe apuntar a recuperar su independencia técnica y garantizar la estabilidad monetaria y financiera, al tiempo que planteó que la nueva normativa debería comenzar a aplicarse recién con el próximo gobierno, el 10 de diciembre de 2027.
Además, advirtió que la Argentina enfrentará una “tensión cambiaria” durante el próximo año por los elevados vencimientos de deuda y reclamó avanzar en la eliminación de las restricciones del mercado cambiario en lugar de concentrar el debate exclusivamente en el precio del dólar.
“Es central que la Argentina tenga instituciones permanentes. Hay una relación directa entre crecimiento económico e instituciones que no cambian más allá de que cambien los gobiernos”, afirmó Redrado al analizar el proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central.
El economista consideró que la iniciativa puede representar “un nuevo comienzo en la Argentina”, aunque planteó una serie de modificaciones que, a su criterio, deberían incorporarse al texto. Entre ellas, destacó la necesidad de que el Banco Central no tenga como único objetivo la estabilidad de precios, sino que también tenga responsabilidades concretas sobre la estabilidad financiera.
“Lo primero es garantizar no solo la estabilidad de precios sino también la estabilidad financiera”, señaló por Splendid AM 990. Según explicó, las crisis internacionales y la volatilidad de los mercados generan movimientos de capitales entre países que pueden producir efectos sobre los sistemas financieros locales.
En ese sentido, Redrado puso el foco en la Superintendencia de Bancos, que forma parte de la estructura del Banco Central y tiene entre sus funciones el monitoreo de la liquidez y solvencia de las entidades financieras. “El Banco Central tiene un instrumento muy importante dentro de su estructura que es la Superintendencia de Bancos, es decir, aquel que monitorea que los bancos tengan los dólares, tengan los pesos para que los argentinos podamos tomar créditos tranquilos, podamos depositar tranquilos y no tengamos los problemas que tuvimos en el pasado”, explicó.
El expresidente del organismo sostuvo que, después de la crisis financiera internacional de 2008, numerosos bancos centrales incorporaron el concepto de estabilidad financiera dentro de sus cartas orgánicas. Por eso, consideró que ese objetivo también debería quedar explícitamente contemplado en la reforma argentina.
Para Redrado, una de las herramientas centrales para anticiparse a eventuales crisis son las denominadas pruebas de tensión o “stress test”, mediante las cuales se evalúa cómo responderían las entidades financieras ante escenarios adversos.
“Lo que se debe hacer en esto son pruebas de tensión periódicas. ¿Qué le pasa a cada uno de los bancos si la tasa de interés se triplica? ¿Qué le pasa a las carteras de los bancos si el tipo de cambio también sufre modificaciones?”, planteó.
A su entender, este tipo de mecanismos resultan fundamentales para prevenir crisis, especialmente en economías emergentes, donde los movimientos financieros internacionales pueden generar fuertes impactos en períodos relativamente cortos.
La independencia del Banco Central
Redrado también se refirió a los mecanismos de designación y remoción de las autoridades del Banco Central. Consideró positivo que la remoción de los funcionarios requiera aprobación del Senado y de la Cámara de Diputados, pero reclamó que exista un procedimiento equivalente para los nombramientos.
“Nos parece muy bien que el tema de remoción sea con aprobación del Senado y de la Cámara de Diputados, pero también que el proceso de nombramiento sea equivalente. Que haya simetría entre cómo se nombra el presidente del directorio del Banco Central y cómo se remueve”, sostuvo.
En esa línea, según supo la Agencia Noticias Argentinas, propuso reducir el tamaño del directorio de la entidad y profesionalizar su composición. “El directorio del Banco Central tiene 10 directores, puede tener perfectamente seis”, indicó.
Su propuesta contempla que cuatro de esos integrantes sean propuestos por el oficialismo y dos por la oposición, con perfiles profesionales y económicos. “Cuatro deben ser propuestos por el oficialismo, de economistas profesionales, presidente que tenga trayectoria en el sistema, no políticos, pero dos por la oposición”, detalló.
Redrado también planteó que los mandatos del presidente y de los directores del Banco Central no deberían coincidir con los períodos presidenciales. De esa manera, sostuvo, se podría reducir la influencia del calendario electoral sobre la conducción de la autoridad monetaria.
Uno de los principales planteos de Redrado estuvo relacionado con el momento en que debería comenzar a regir la nueva Carta Orgánica. El economista consideró que la ley puede ser aprobada durante la actual gestión, pero que su aplicación debería comenzar con el próximo período presidencial. La propuesta apunta, según explicó, a evitar que la reforma sea interpretada como un mecanismo para beneficiar o “blindar” a determinados funcionarios.
“Esta nueva Carta Orgánica obviamente sea aprobada, pero sea aplicada recién para el próximo gobierno, de tal manera que no empecemos a debatir sobre los nombres actuales sino que estemos debatiendo sobre primero la institución y después los hombres”, afirmó.
Redrado insistió en que el nuevo esquema debería comenzar a funcionar el 10 de diciembre de 2027, independientemente de quién resulte electo. “Esto hay que hacerlo a principios del próximo gobierno, aprobar la ley ahora y el nuevo directorio que ejerza con esta nueva ley a partir del 10 de diciembre del 2027”, señaló.
Además, propuso que ese día se envíen los pliegos de los integrantes del directorio al Senado y que los candidatos atraviesen audiencias públicas. “Que todo el mundo pueda conocer la independencia, las preguntas difíciles que se le pueden hacer a un funcionario o alguien que quiere encabezar o dirigir el Banco Central frente a los distintos escenarios globales”, explicó.
Para el economista, de esa manera se podría evitar que la discusión quede centrada en la relación entre las actuales autoridades del Banco Central y el Poder Ejecutivo.
La crítica al financiamiento del Estado mediante los bancos
Otro de los puntos que cuestionó Redrado está relacionado con el manejo de los encajes bancarios. Si bien respaldó la eliminación de las fuentes de emisión monetaria, sostuvo que el sistema actual puede generar incentivos para que los bancos financien al sector público en lugar de canalizar recursos hacia el sector privado. “Este equipo económico y nada dice el proyecto de ley ha utilizado los encajes”, afirmó.
Para explicar su posición, señaló que los bancos deben mantener una proporción de los depósitos como reserva y cuestionó que, en determinadas circunstancias, parte de esos recursos pueda destinarse a la compra de títulos públicos. “El encaje tiene que ser efectivo. ¿Para qué sirve ese encaje? Por si alguno va a buscar un depósito anticipado, quiere su liquidez, es decir, que el banco tenga la capacidad de respuesta, la caja suficiente para las demandas que puede tener la gente”, explicó.
Según Redrado, si esos recursos son utilizados para adquirir títulos públicos, se genera una forma indirecta de financiamiento al Estado. “Esta es una manera indirecta de que los bancos financien al sector público y no financien al sector privado”, sostuvo.
El planteo se relacionó con otro de los problemas que identificó en la economía argentina: la falta de dinamismo del crédito y su impacto sobre la actividad. “Lo que tiene que hacer es bajar encajes para que haya más plata y se le pueda prestar al sector privado”, afirmó.
Redrado también analizó la visita de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, y consideró que tuvo un fuerte componente de respaldo político al programa económico. “Yo creo que hay que enmarcar la visita de Georgieva con una visita de apoyo político”, sostuvo.
En ese contexto, destacó la visita a Vaca Muerta y la importancia que tiene el sector energético para la generación de dólares con los que la Argentina deberá afrontar sus compromisos externos. Sin embargo, puso el foco en los vencimientos de deuda que deberá enfrentar el país durante el próximo año. “Argentina tiene que pagar, empezar a pagar amortización de capital sobre la deuda, no solo intereses sino también amortización de capital, y esto suma 7.500 millones de dólares”, indicó.
Según Redrado, la indicación de Georgieva al presidente del Banco Central de continuar comprando dólares debe interpretarse precisamente en ese contexto. “Con lo que tiene por ahora no alcanza para el programa financiero del año que viene”, sostuvo.
El economista también mencionó la compra de dólares por parte de los argentinos a través de la denominada formación de activos externos y recordó que durante el período preelectoral del año pasado hubo meses en los que la demanda alcanzó niveles cercanos a los 6.000 millones de dólares. Por eso, consideró que la acumulación de reservas será uno de los puntos centrales para evaluar la capacidad del país de afrontar los vencimientos.
La tensión cambiaria que Redrado espera
Consultado sobre las advertencias de distintos economistas acerca de una eventual corrida cambiaria durante el próximo año, Redrado prefirió utilizar otro concepto. “Yo no lo llamaría corrida. Hay tensión”, afirmó.
El expresidente del Banco Central explicó que los períodos preelectorales suelen estar acompañados por tensiones cambiarias y recordó que durante su gestión al frente de la autoridad monetaria también tuvo que enfrentar episodios de este tipo. “Cuando un Banco Central tiene más espaldas tiene más capacidad para hacerle frente a esa tensión cambiaria”, señaló. En ese sentido, marcó una diferencia con la situación actual de las reservas internacionales.
“Yo lo viví también, lo hemos visto cuando presidí el Banco Central. Tuve períodos de tensión cambiaria por shocks externos, por shocks internos, pero tenía 50.000 millones de dólares contantes y sonantes que los utilizaba para darle tranquilidad a los argentinos. Eso todavía no lo tenemos hoy en el Banco Central”, afirmó.
Redrado consideró que los elevados vencimientos de deuda y la demanda de dólares de los argentinos configuran un escenario que deberá ser monitoreado durante 2027. “Cuando uno mira la necesidad de dólares que tiene para pagar deudas”, sostuvo, el escenario requiere atención sobre la capacidad de acumulación de reservas.
El precio del dólar no es el único problema
Frente a quienes plantean que la Argentina debería llegar al próximo año electoral con un tipo de cambio más alto para evitar tensiones, Redrado rechazó concentrar el análisis únicamente en el valor nominal del dólar. “Es un error mencionar el valor del tipo de cambio de forma aislada”, afirmó.
Para el economista, la política macroeconómica debe analizarse desde una perspectiva de equilibrio general, teniendo en cuenta variables como las monedas internacionales, los impuestos, las regulaciones, los aranceles de exportación e importación y los costos de transporte. “Hay muchas maneras de mejorar la competitividad, los costos también de transporte que tiene Argentina, sin tocar el tipo de cambio nominal”, explicó.
Por eso, sostuvo que la discusión debería abandonar la idea de definir si el dólar debe ubicarse en determinado valor y concentrarse en las restricciones que todavía existen en el mercado cambiario. “En lugar de discutir si el tipo de cambio en un número o en otro, que me parece que es una discusión que no nos lleva a ningún lado, lo que tenemos que trabajar es cómo y cuándo sacamos las restricciones en el mercado cambiario”, planteó.
El reclamo por un mercado cambiario único y libre
Redrado puso como ejemplo la existencia de distintos tipos de cambio y las restricciones que todavía pesan sobre las empresas. “¿Por qué hay dólar MEP? ¿Por qué hay dólar contado con liquidación? ¿Por qué hay dólar blue?”, preguntó. A su entender, la Argentina debería avanzar hacia la eliminación de esas restricciones, especialmente en un contexto en el que el país cuenta con mejores perspectivas para la generación de divisas.
Como ejemplo, mencionó la restricción que impide que una empresa que compra dólares en el mercado financiero pueda acceder al mercado oficial de cambios durante un determinado período. “Una empresa que compra dólares en el mercado financiero, en lo que se llama el mercado de contado con liquidación, por 90 días está prohibido, está restringido de ir al mercado oficial de cambios”, explicó.
Redrado sostuvo que esa situación afecta particularmente a empresas que necesitan operar simultáneamente en los mercados de exportación e importación. “Esta es una restricción que obviamente hay que decirla, la puso el kirchnerismo y es una herencia que ha tenido este equipo económico”, señaló.
Sin embargo, insistió en que el debate debería concentrarse en la eliminación de las restricciones y no solamente en el valor nominal de la moneda. “La discusión tiene que ir por ahí: cómo y cuándo sacamos las restricciones en el mercado cambiario, en lugar de estar determinando si el nivel es X o el nivel es Y”, afirmó.
El economista consideró que el contexto actual ofrece una oportunidad para avanzar en ese sentido, debido a la acumulación de reservas y a las perspectivas favorables para el sector energético. “Estoy diciendo en un momento justamente que es un período que no hay tensión electoral, que hemos tenido un excedente de divisas producto de la crisis en Medio Oriente por el precio del petróleo, que las perspectivas de la energía nos están dando una balanza comercial que sin dudas va a superar las expectativas”, concluyó.