A 40 años de la primera niña concebida por fertilización in vitro

En 1978 nacía en Inglaterra Louise Brown, la primera niña concebida por Fertilización In Vitro (FIV), a partir de un trabajo conjunto del profesor Robert Edwards y el doctor Patrick Steptoe. En el marco del Mes de la Fertilidad y a 40 años del suceso que marcó un antes y un después en este campo, se abordan los hitos que marcaron su evolución hasta la actualidad y cómo actualmente estos procesos no sólo remiten a avances profesionales, sino que también acompañan transformaciones sociales que incluyen la maternidad tardía y los nuevos modelos de familia.

El Dr. Fernando Neuspiller, detalló que la evolución en las técnicas de reproducción asistida se produjo, principalmente, sobre cuatro aspectos para tener en cuenta:

Estimulación ovárica
Se pasó de ciclos naturales a la estimulación con gonadotrofinas, hormonas que actúan sobre las glándulas sexuales y permiten aumentar el desarrollo y obtención de ovocitos, al igual que la implementación de los análogos de GnRH, los cuales perfeccionaron aún más estos procedimientos.

Cambios en el laboratorio
Tanto las técnicas de fecundación, como los medios de cultivo y la tecnología de las incubadoras fueron evolucionando, posibilitando un mejor desarrollo embrionario y, por ende, la optimización de los resultados.

Nuevas técnicas de congelación
En un comienzo, se usaba una técnica llamada “congelación lenta”. Hoy, se emplea la vitrificación, tanto de ovocitos como de embriones, que ofrece numerosas ventajas ya que, a diferencia de la congelación tradicional, no se forman cristales de hielo que puedan dañar las células, por lo cual las tasas de supervivencia y la calidad de embriones y ovocitos son más elevadas.

Transferencia de embriones
Anteriormente, se transfería más de un embrión el segundo o tercer día de desarrollo, mientras que actualmente el objetivo es la transferencia de un único embrión en estadío de blastocisto. Esto permite mejorar las tasas de embarazo y disminuir el riesgo de complicaciones médicas, ya que las estadísticas reflejan que, en el primer caso, una de cada cuatro mujeres se embaraza de mellizos, lo que aumenta la prematuridad y puede acarrear otros cuadros no deseados como hemorragias maternas, polihidramnios (exceso de líquido amniótico), diabetes gestacional y trastornos hipertensivos del embarazo.

Finalmente, desde IVI Buenos Aires hace hincapié en la relevancia del Test de Compatibilidad Genética antes de comenzar a buscar un embarazo por vía natural o fertilización asistida, dado que todas las personas tenemos alrededor de 5-18 mutaciones recesivas severas que pueden causar una enfermedad genética, y el test es capaz de reducir el riesgo teórico de tener una descendencia afectada de 1 de cada 100 a 1 en cada 30.000.

El Diagnóstico Genético Preimplantacional (DGP), por su parte, permite detectar alteraciones genéticas y cromosómicas en los embriones antes de su implantación, para lograr que los hijos nazcan libres de enfermedades hereditarias, y está disponible en los tratamientos de FIV con Microinyección espermática (ICSI).

Diario Popular