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De película: el Mossad usó un resort como fachada para un rescate masivo

Lo que parecía un exótico resort para turistas en Sudán era en realidad la fachada perfecta del Mossad para ejecutar una de sus misiones más complejas y largas en su historia.

La “Operación hermanos” inició a comienzos de la década del 80 en el Arous Holiday Village, un pequeño centro de recreación a orillas del Mar Rojo. Brochures del resort eran distribuidos en las agencias de viaje europeas: playas paradisíacas, tours por el desierto y expediciones submarinas para ver barcos hundidos en las costas de Africa del Este y arrecifes de corales.

Todo era dirigido por agentes de inteligencia israelí quienes se hacían pasar por trabajadores del resort. Pero su misión, que poco que tenía que ver con la diversión y las vacaciones, era otra: visitar de manera encubierta los campos de refugiados en Sudán, encontrar a judíos etíopes, atravesar con ellos el peligroso país africano hasta el resort y de allí embarcarlos en aviones o barcos con destino a Israel.

La historia, inspirada en la operación que fue ejecutada entre 1981 y 185, será llevada al cine por el director y productor Gideon Raff y tendrá entre su reparto a Chris Evans, Ben Kingsley y Haley Bennett, entre otros.

La película, en parte, está inspirada en el libro ‘Éxodo Mossad: El osado rescate encubierto a una perdida tribu judía’, escrito por el ex espía Gad Shimron, quien hizo parte de la misión.

“Fue una experiencia inolvidable. Pasó de todo: fuimos baleados; yo fui arrestado e interrogado por las fuerzas de seguridad de Sudán. Afortunadamente nadie murió y ni fue herido gravemente, pero las operaciones para mover a los inmigrantes fueron definitivamente peligrosas”, dijo Shimron al diario israelí Haaretz.

Muchas fueron las veces que el equipo de ‘Operación hermanos’ estuvo cerca de la muerte. Confundidos por contrabandistas, en marzo de 1982 fueron emboscados y atacados por el ejército de Sudán cuando embarcaban a un grupo de etíopes en pequeñas lanchas; en aguas internacionales los esperaban un buque de la marina de Israel.

Mientras era atacados, para detener los disparos, un agente israelí le gritó al oficial sudanés a cargo: “¡Qué haces, tonto! ¿Qué locura haces disparando a turistas? ¿No ves que estamos organizando una expedición de buceo nocturna? Nosotros trabajamos para el ministerio de Turismo, traemos turistas de todo el mundo para que aprecien las bellezas de Sudán, ¿y todo lo que hacen ustedes, tontos, es dispararnos?”.

La táctica de persuasión funcionó y el oficial africano se disculpó. Sin embargo, el Mossad determinó que sacar los inmigrantes por el mar era muy peligroso y a partir de ese momento decidió que los refugiados serían enviados a Israel en pequeñas aeronaves que partirían de una pista clandestina ubicada el desierto.

Pero cuando no acechaba el peligro los espías sabían divertirse. “En los largos periodos mientras no realizaban las misiones, pasamos los mejores momentos de nuestras vidas. Sí, vivíamos en condiciones muy simples, con electricidad por una cuantas horas al día. Pero vivíamos en un paraíso que tenía una vista hermosa, unas playas fantásticas y unos hermosos lugares para bucear, y nos pagaban por eso”, recuerda Shimron.

Cómo comenzó la misión

La ‘Operación hermanos’ comenzó a planearse en 1977. En aquel momento en Etiopía se libraba una guerra civil y la población era azotada por la hambre. Los judíos etíopes huían a los campos de refugiados en Sudán, un país de mayoría musulmana donde corrían peligro y que era enemigo de Israel.

El Mossad, investigando qué podía hacer, encontró un terreno junto al mar que tenía 15 villas deshabitadas que estaban equipadas con cocina y comedores y que habían sido construidas por empresarios italianos en 1972. Sin embargo, el proyecto de los europeos no se pudo concretar porque el gobierno de Sudán no pudo construir una vía de acceso y proporcionar agua y electricidad.

Sin embargo, para la agencia de inteligencia israelí era la fachada perfecta. La autoridades de turismo de Sudán creían que le alquilaban el lugar —por un precio de $320,000 dólares mensuales— a una empresa suiza que quería un crear resort exótico, sin saber que los instructores de windsurf, de buceo y algunos otros miembros del personal eran agentes del Mossad.

Pero los empleados del resort que eran locales desconocían la verdadera identidad y la misión de sus jefes. Al igual que los turistas, que se quedaban en la villas sin saber lo que acontecía tras bambalinas.

Shimron recuerda que solo un turista, de los cientos que se hospedaron en lugar, supo que no eran europeos si no de Israel. El hombre era un judío de Canadá, que había trabajado como voluntario en Kibbutz. Sin embargo, el hombre, que le habló a uno de los instructores de buceo en hebreo para ver cómo respondía y de esa forma lo descubrió, se quedó callado y no mencionó la situación a las otros turistas.

Una misión humanitaria

Shimron cree que, a diferencia de las misiones a las que está acostumbrado el Mossad en las que sus agentes se ven envueltos en situaciones sangrientas, la ‘Operación hermanos’ fue netamente humanitaria.

“¿Qué otro país desarrollado está listo para invertir millones de dólares para crear una infraestructura operacional para una actividad secreta en un país enemigo, donde hay fuerzas armadas bien equipadas, solo para salvar a miles de refugiados de un país africano que fue destruido por una guerra civil”, se pregunta Shimron.

El ex espía describió a los refugiados etíopes como personas muy valientes que confiaron ciegamente en ellos y atravesaron toda serie de situaciones de riesgo.

“Ellos son los verdaderos heroes de la historia, no nosotros,”, dijo Shimron al diario Haaretz. “Por lo que pasaron para cumplir su sueño de venir a Zion, ningún israelí o occidental hubiera aguantado tres días por lo que ellos pasaron”, agregó.

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