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Rumores: el futuro de Dujovne y el posible regreso de Melconian

El Gobierno atraviesa su momento más difícil. Tras 48 horas de encerrarse exclusivamente en la Santísima Trinidad, como en Cambiemos le llaman por lo bajo -y no sin una pizca de malicia- al trío que hasta hoy componen el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y sus vices Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, Mauricio Macri decidió abrir el juego: el sábado escuchó al jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y a la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal. Y este domingo pasarán por la Quinta de Olivos gobernadores y legisladores de peso de Cambiemos.

Dicen cerca del Presidente que no será testimonial la presencia de tantos dirigentes que durante la última semana no fueron advertidos ni siquiera de temas menores. “Está todo abierto, no hay nada decidido en un 100%”, afirman. Esas voces incluso rechazaban que las salidas de Quintana y Lopetegui fueran un hecho, como sí confirmaron otras altas fuentes oficiales.

Pero además del nuevo esquema de Jefatura de Gabinete, Macri tiene qué definir un tema más trascendente de cara al anuncio de este lunes: quién será su ministro de Hacienda que viaje a replantear el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Es que Nicolás Dujovne tuvo un gesto atípico: en horas en las que varios funcionarios se aferran desesperados a sus cargos, puso al menos dos veces su renuncia a disposición del Presidente. La primera vez, el jueves, se encontró con un rotundo “no”, acaso porque el mandatario creía que las exigencias que recibía desde distintos sectores eran excesivas y que tenía más margen del que en las últimas horas lo terminaron de convencer. Así, en el final de esa jornada, Dujovne anunció su viaje a Washington.

Pero el viernes, advertido de las versiones que daban cuenta de que seguía en el ojo de la tormenta, volvió a avisar que no quería ser un obstáculo.

Aunque siempre se sintió apuntalado por Peña, Dujovne no tardó en enterarse de la reunión que mantuvo Macri con Carlos Melconian en Los Abrojos. No se trató sólo de una charla de amigos. Allí, además de plantearle un plan de contingencia ante la crisis, el economista que fue eyectado sin honores del Banco Nación en tiempos donde el tridente de Jefatura de Gabinete era implacable con aquellos que planteaban objeciones, le aclaró: “Yo agarro sólo si se van los tres”.

A diferencia de los casos de Lopetegui y Quintana, la continuidad de Peña no es negociable para Macri. “Marcos es el funcionario más importante para el Presidente”, insistieron en las últimas horas desde Olivos. Más allá de su intransigencia inicial, Melconian aceptaría volver a trabajar con el jefe de Gabinete que resultó su verdugo hace poco más de un año.

Sobre la mesa, aunque algo más relegado, también está el nombre de otro despedido, Alfonso Prat Gay. Le bastó su intervención en el programa Animales Sueltos para posicionarse como otro hombre capaz de convencer a los inversores. Ambos pondrían condiciones: más autonomía de la Jefatura de Gabinete y una estructura formal más poderosa.

Casualidad o no, el sábado en Olivos se comenzó a pulir un nuevo Ministerio de Hacienda, con la incorporación de Producción, Agroindustria, Energía y Turismo como secretarías.

En simultáneo, también fue convocado el ministro de Modernización, Andrés Ibarra. De buena relación con Melconian -fue de los pocos que no dudó en ir a su último cumpleaños-, y de extrema confianza de Macri (lo acompañó en Socma y en Boca), desde el viernes sobrevoló en Casa Rosada la versión de que se incorporaba como secretario, en la Jefatura de Gabinete para trabajar en tándem con Peña. Enfrentado abiertamente con Quintana, Ibarra no sólo se salvo por su amistad con Macri, testigo de su casamiento: su trabajo como celoso gerente de Recursos Humanos del Estado siempre fue ponderado por el Presidente. Sus acciones para hacer el trabajo de auditor que no puede hacer Peña en la diaria, subieron aún más en el inicio del fin de semana.

Igual, hasta bien entrada la noche del sábado, cerca de Dujovne perjuraban que no estaba en duda su continuidad y que el ministro no había ofrecido su renuncia. “Estuvo en Olivos preparando el anuncio del lunes y su viaje a EE.UU.”, repitieron los voceros consultados durante una jornada en la que varios funcionarios apagaron sus teléfonos, preocupados por una suerte de caza de brujas que se gestó desde el seno del Gobierno. “Al que habla le cortan la cabeza”, exageraba -o no- un funcionario vía Telegram, tras programar la autodestrucción en 20 segundos de ese mensaje.

El recelo se explica en la intención del Gobierno de llegar al lunes con un anuncio potente.

“Tenemos una sola bala para gastar. Y no podemos fallar”, aportaba otro hombre del Presidente, a última hora. Ya a esa altura nadie se esforzaba por negar las salidas de Quintana y Lopetegui. Y el plan Melconian estaba en marcha.

Clarín

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